El estadio Ali Sami Yen del Galatasaray, inaugurado en 2011, se ha consolidado como uno de los escenarios más intimidantes de la Champions League, gracias a la ferocidad de su afición y a la atmósfera sonora que logra crear. La capacidad del recinto, de alrededor de 54 000 espectadores, no es la mayor de Europa, pero el estadio ha sido testigo de niveles de ruido que ponen en duda la comodidad de cualquier visitante.

En el derbi contra el Fenerbahçe del 18 de marzo de 2011, la afición galatasarayista alcanzó los 131,76 decibelios, cifra que el club declaró como récord de ruido en un estadio deportivo en ese momento. Ese estruendo, comparable al de un avión de combate a corta distancia, se registró durante el primer partido en el nuevo complejo, que lleva el nombre oficial de Ali Sami Yen Spor Kompleksi – RAMS Park tras el patrocinio de la multinacional turca RAMS Global. El nombre del estadio honra al fundador del club, Ali Sami Yen, y su reputación como “infierno turco” se mantiene viva a través de la bienvenida con mosaicos que le dicen “Welcome to hell” a los equipos visitantes.

El ambiente creado por la afición no solo se mide en decibelios; el colorido de las gradas y la pasión de los hinchas generan un contexto que suele favorecer al equipo local. El récord Guinness de ruido en un recinto deportivo, de 142,2 decibelios, se registró en el Kansas City Stadium en 2014, pero el Ali Sami Yen sigue siendo uno de los más temidos en el fútbol europeo. La combinación de ruido, colores y la tradición de “infierno turco” convierte al estadio en un verdadero desafío para los equipos que llegan a Estambul.

El Barcelona ha demostrado que puede superar este entorno hostil. En las últimas tres visitas al Ali Sami Yen, el club catalán obtuvo victorias: en 2002, bajo Carles Rexach, un gol de Luis Enrique en la segunda mitad; en 2003, con Louis van Gaal, un 0‑2 con goles de Kluivert y Luis Enrique (el cual marcó su centésimo gol con el Barça); y en 2023, en los octavos de final de la Europa League, Pedri y Aubameyang sellaron una victoria en el nuevo estadio. Estas triunfos refuerzan la idea de que, aunque el Ali Sami Yen sea un lugar intimidante, los equipos bien preparados pueden vencer la presión ambiental.

Con la temporada de la Champions y la Europa League en plena marcha, el Ali Sami Yen seguirá siendo un punto clave en la agenda de los equipos que buscan avanzar en la competición. Los seguidores del Galatasaray, con su tradición de “infierno turco”, y los visitantes que llegan con la esperanza de triunfar, se enfrentarán en un escenario donde el ruido y la pasión se convierten en armas de juego. La próxima visita de un club europeo al estadio promete ser otro capítulo en la historia de la rivalidad y la atmósfera única que solo el Ali Sami Yen puede ofrecer.

Mundo DeportivoEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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