El Sevilla FC perdió dos puntos en el tiempo de descuento del duelo contra el Levante tras la expulsión de Isaac Romero, un hecho que ha generado indignación entre la afición y ha puesto en tela de juicio la imparcialidad del arbitraje. El árbitro, bajo la presión de una lluvia de botellas de agua que caían sobre los jugadores, mostró la segunda tarjeta amarilla a Romero por el gesto de poner el dedo en la boca mientras celebraba el gol 2‑3, una acción que el árbitro interpretó como provocación hacia la grada.
Luis García Plaza, comentarista del club, manifestó que con once jugadores en el campo el resultado habría sido diferente, subrayando la importancia de la expulsión en el desenlace del partido. A su vez, el director deportivo Cordero Vega ha acusado al árbitro de un trato desigual, comparándolo con incidentes previos en los que jugadores de otros equipos no recibieron sanción por gestos similares, como el caso de Iker Losada en la visita del Levante la temporada pasada.
El incidente no es aislado. En la historia de la Liga, solo John Carew, en un partido entre el Athletic y el Valencia hace 26 años, fue expulsado por un gesto parecido; sin embargo, la tarjeta fue anulada tras recurso. Ahora, Isaac Romero se convierte en el segundo jugador en la historia de la competición en ser expulsado por ese motivo.
El debate se ha intensificado en redes sociales, donde los seguidores del Sevilla comparan la sanción con la falta de amonestación a jugadores que han hecho gestos provocativos en otras ocasiones, como el propio Vinícius en visitas al Real Madrid o el gesto de Sergio Ramos en la Copa del Rey.
El club ha solicitado una revisión de la decisión y se espera que el arbitraje sea analizado por la comisión disciplinaria. Mientras tanto, el Sevilla seguirá buscando recuperar los puntos perdidos y evitar que la polémica afecte su campaña en la liga.
