Ferran Torres, que abrió su etapa en París con una serie de goles impresionantes, se encuentra hoy en un período de escasez que pone en duda su papel en el PSG. Después de marcar siete goles en seis apariciones, el joven delantero español estuvo un mes sin marcar, según indica L'Équipe a través de ActuL1. Esta interrupción en su desempeño contrasta marcadamente con su impacto inicial y plantea la cuestión de su lugar en el juego de Luis Enrique.
A su llegada, Torres había justificado el pago de 50 millones de euros por parte del club parisino. Sus primeros partidos, en los que marcó un gol cada dos, tranquilizaron al técnico y a la afición sobre su potencial. Sin embargo, la ausencia de goles en las últimas semanas demuestra que la influencia del español en el ataque parisino sigue siendo limitada. Luis Enrique espera ahora que participe más en movimientos, asociaciones y circuitos ofensivos, incluso cuando no remata.
La marcha de Ousmane Dembélé, principal pasador de Torres desde su llegada, empeoró la situación. Sin este compañero, el atacante ha perdido un creador de ocasiones capaz de situarle en zonas decisivas. Para compensar esta pérdida, el técnico consideró convertir a Torres en un falso número 9, rol que le permitiría contribuir a la construcción del juego y abrir espacios para los demás atacantes. Esta posición le exige tener una influencia más amplia que la de un simple rematador.
En este contexto, surge la cuestión de la sostenibilidad de su inversión. El PSG comprometió una suma importante para atraer a Torres, y el club espera ahora que recupere su eficacia sin Dembélé, convirtiéndose al mismo tiempo en un elemento estructurante del sistema de Luis Enrique. Los próximos partidos serán decisivos para determinar si el español podrá consolidar su papel y justificar el valor de su traspaso.
