El encuentro entre el Rayo Vallecano y el Athletic Club, programado para la jornada de la Liga, se vio interrumpido a los trece minutos tras la llegada de objetos lanzados desde la grada Bukaneros. Los jugadores se vieron obligados a abandonar el campo cuando se produjo un flujo de aviones de papel y pelotas de goma que amenazaban la seguridad del partido. La suspensión, anunciada por el club, marcó el fin de la primera cita en casa de la temporada para el Rayo, que todavía no había podido jugar en su estadio propio.
El contexto de la crisis se remonta al inicio de la campaña, cuando el Rayo se vio obligado a disputar sus partidos de local en el estadio de Butarque, en Leganés, porque el propio Vallecas no cumplía con los requisitos técnicos exigidos por la Liga para albergar encuentros de la categoría. Esta situación ha generado un creciente descontento entre la afición, que ha exigido la renuncia del presidente Martín Presa. Los seguidores del club, cansados de las repetidas demoras y de la falta de soluciones concretas, han manifestado su frustración con actos de protesta que culminaron en la interrupción del partido.
En las redes sociales, el delantero Oscar Valentín expresó su preocupación por la situación. “Una situación insostenible ha llegado a su límite”, escribió en su cuenta oficial. “El vaso se ha ido llenando poco a poco durante demasiado tiempo sin que se haya hecho lo suficiente para evitar llegar hasta aquí”. El jugador añadió que es fundamental “escuchar y comprender el malestar de nuestra afición” y que se necesita una vía de acercamiento entre todas las partes involucradas, poniendo siempre el bien común y, sobre todo, el del Rayo Vallecano en primer plano. Según Valentín, solo así el club podrá volver a disfrutar de grandes momentos junto a sus seguidores.
El Rayo Vallecano ha comunicado que la suspensión del partido se debe a la seguridad de los jugadores y al riesgo que representaban los objetos lanzados. El club no ha emitido una declaración oficial sobre la situación del presidente ni sobre las posibles medidas disciplinarias contra los aficionados que participaron en la protesta. Sin embargo, la presión de la afición y la crítica mediática podrían llevar a una revisión interna de la gestión del club.
Para la próxima jornada, el Rayo Vallecano deberá decidir si continúa disputando sus encuentros en el estadio de Butarque o si logra volver a su propio recinto. El Athletic Club, por su parte, se prepara para su siguiente partido en la Liga, mientras que la Liga española seguirá supervisando de cerca la situación para garantizar la integridad de los encuentros y la seguridad de los jugadores.
