El nuevo Torino, dirigido por Ignazio Abate, mostró un carácter diferente al del primer partido de la temporada, a pesar de la derrota por 3-1. Los aplausos al final del partido pusieron de relieve el entusiasmo de la afición por el cambio de mentalidad introducido por el técnico. En los primeros 25 minutos el equipo respondió rápidamente a un rival más fuerte, manteniendo la cohesión incluso en la parte más difícil del partido, donde los Granata estuvieron cerca de la victoria en tres ocasiones.
Abate intentó motivar a los jugadores, contrarrestando la falta de estimulación que caracterizó al Torino en años anteriores. El club ya había logrado cuatro resultados positivos consecutivos, pero sólo gracias a dos goles de Nico Paz no logró sumar ningún punto. La temporada comenzó en un clima de descontento general, pero el técnico supo transmitir una actitud positiva y ya ha conseguido resultados tangibles.
Otro punto fuerte es la actuación de Belghali, el que representó una amenaza real para la defensa contraria. El joven del 2002 anotó un gol y tres asistencias, demostrando que es un jugador capaz de crear ocasiones. Su presencia puso en crisis a Alex Valle, destacando su capacidad de incidir en el juego. Belghali fue adquirido cedido procedente del Verona por un coste de un millón de euros, más una obligación de rescisión de cinco millones de euros y una bonificación adicional. Verona se quedó con el 10% de la futura reventa, porcentaje que podría variar en caso de descenso del club.
El Torino ya ha empezado a pensar en una posible plusvalía futura gracias a jugadores como Belghali, que podrían revalorizarse en un futuro próximo. La gestión de los recursos humanos y económicos del club parece orientada a aprovechar el potencial de los jóvenes talentos. Con entrenador y jugadores en sintonía, el Torino se prepara para continuar su evolución y apuntar a resultados más consistentes en los próximos partidos.