El derbi de San Siro terminó con la derrota del Inter por 3-1 ante el Milán, marcando el primer "ko" en liga para el equipo de Cristian Chivu. El resultado, fruto de un enfoque demasiado suave y de un comienzo impactante, sacó a la luz viejas fragilidades y reabrió dudas sobre la moral del grupo, que parece haber perdido parte del hambre y la determinación que les llevaron a ganar el Scudetto y la Copa de Italia la temporada pasada.
Tras el partido, el técnico mantuvo una reunión con el equipo, según informó LaGazzetta dello Sport, con el objetivo de revertir la tendencia. No hubo discusiones ni tensiones en el vestuario; al contrario, el debate fue constructivo. Chivu pidió a los jugadores que ya no hagan "regalos" a sus rivales y que revisen su mentalidad. Los jugadores respondieron que no habían perdido el hambre que los había llevado a los últimos éxitos, y Nicolò Barella reiteró públicamente la necesidad de mirarse y empezar de nuevo.
El técnico subrayó la importancia de redescubrir la determinación competitiva, la humildad y la atención, elementos que parecen haber desaparecido progresivamente durante el otoño. El equipo tendrá que demostrar que ha asimilado el mensaje antes del partido fuera de casa contra el Feyenoord y del domingo contra el Como. El objetivo es llegar al parón de noviembre con mayor serenidad, dejando atrás los desperdicios del derbi y recuperando los estímulos que les habían hecho competitivos.
En resumen, el Inter perdió el derbi pero ya empezó a trabajar en la moral interna. El siguiente paso será demostrar sobre el césped que han escuchado los consejos del técnico, con el objetivo de volver a demostrar la determinación que les había llevado al éxito. Si pueden hacer esto, el equipo podrá volver a competir con la misma ferocidad que les ha valido títulos en el pasado.