El Génova cambió de rumbo tras la derrota en Bucarest ante el Rapid y adoptó una defensa de cuatro hombres que le permitió ganar decisivamente ante la Fiorentina. El técnico Daniele DeRossi anunció el cambio a un 4‑4‑1‑1, con la pareja central formada por Otoa y Ostigard y los extremos Ehizibue y Vasquez, mientras el portero Ellertsson mantenía la portería segura.
En el partido del domingo, el equipo rossoblù mostró un fútbol más agresivo y organizado. La primera parte fue la más efectiva de la temporada, con dos goles marcados en poco más de un cuarto de hora. El primer gol llegó gracias a una acción de ElShaarawy, que aprovechó una zona de confusión para rematar en la red. El segundo, poco después, lo marcó otro atacante, demostrando la capacidad del equipo para aprovechar las oportunidades rápidamente.
DeRossi explicó que la elección de pasar a una defensa de cuatro hombres fue motivada por la necesidad de dar un impulso al equipo, que aún no había encontrado la victoria en el campeonato. “Hablamos con mi equipo y decidimos fingir que habíamos asumido el mando después del partido contra el Parma”, afirmó el técnico, subrayando la importancia de un enfoque más agresivo. El cambio tuvo el efecto deseado y el equipo mantuvo en apuros a la Viola de Paolo Vanoli.
Respecto al estado físico de ElShaarawy, DeRossi precisó que el jugador, que llegó a Génova sin un período de preparación adecuado, pudo contribuir con su presencia en el terreno de juego. Incluso Otoa, que tuvo que abandonar en la segunda mitad debido a calambres, no fue un problema. El técnico expresó confianza en la capacidad de los atacantes para adaptarse rápidamente al nuevo esquema táctico.
Con esta victoria, el Génova se acerca a una posición más sólida en la clasificación, mientras que el nuevo sistema defensivo parece haber dado el impulso adecuado. El club seguirá vigilando el estado físico de los jugadores y consolidando la estructura de cuatro hombres, con el objetivo de mantener un crecimiento positivo en los próximos partidos.
