El defensa danés Ole Gunnar Isaksen ha retomado su carrera a un nivel superior, tanto en la selección como en el club. Después de dos años de dificultades, el técnico de la Lazio, Gennaro Gattuso, lo nombró titular, confirmando su confianza en un jugador que ha demostrado que puede superar serios obstáculos.
Isaksen enfrentó una serie de problemas de salud que amenazaron con poner fin a su temporada. En 2025 contrajo mononucleosis, pasando catorce días en cama sin saber cuándo podría volver al campo. Posteriormente, en junio, fue operado de unos dolores en la ingle, perdiéndose todo el entrenamiento de pretemporada. Pese a ello, el defensa se mostró optimista sobre su recuperación y afirmó sentirse en forma nuevamente.
El regreso a la cancha fue inmediato y decisivo. Con Dinamarca, marcó un gol contra Gales en el partido de ida, recibió un penalti en el partido de vuelta y dio una asistencia. En partidos individuales mostró momentos de gran impacto: 15 minutos contra Noruega, 76 contra Gales, 45 contra Portugal y 82 contra Gales. Su estilo de juego ha sido descrito como variable: cuando está en forma, es dinámico e incisivo; cuando se descarga, tiende a perder energía.
Durante el último partido, Isaksen pidió al entrenador que le dejara correr hasta el agotamiento, explicando que aún tenía reservas de energía. Decidió hacer un último esfuerzo y finalmente logró conseguir un penalti. Su enfoque pragmático fue apreciado por el técnico, que reconoció la necesidad de gestionar su energía durante los 90 minutos.
Con la Lazio, Gattuso vio en Isaksen un elemento clave para la defensa y le confió el papel titular. El jugador respondió con determinación, demostrando que su resiliencia no es sólo una anécdota, sino un valor concreto en el terreno de juego. El futuro parece positivo: Isaksen seguirá contribuyendo al éxito del club y del país, manteniendo su reputación como defensor fiable y dinámico.
