En el partido entre Torino y Udinese el técnico Valerio Crezzini mantuvo la calma y la concentración, a pesar de las dificultades de un partido en el que el equipo turinés demostró una buena organización defensiva. Con una valoración de 6,5, Crezzini fue considerado uno de los árbitros más presentes en la Serie A esta temporada, con 13 apariciones en su carrera. Su planteamiento ha sido definido como "siempre cercano a la acción", con una gestión equilibrada de faltas y tarjetas amarillas.
Durante el partido, el Torino demostró que no desaprovecha los puntos más importantes, logrando limitar los errores con sólo 14 faltas y una sola amonestación. La única sanción la recibió Gianluca Bertola, que recibió una tarjeta amarilla por una dura entrada tardía sobre Cacciamani. Esta disciplina fue vista como una señal de control por parte del árbitro, que mantuvo el partido bajo control sin crear polémica.
El gol del Udinese fue objeto de un análisis más prolongado de lo habitual, con especial atención a la posición de Ebosse tras el toque de Solet. Según las observaciones, Ebosse estaba perfectamente alineado con Coco y, por tanto, en juego, lo que llevó a una decisión favorable para el Udinese. Entonces se confirmó la asistencia a Ekkelenkamp, garantizando al club un gol válido. El VAR confirmó la decisión sin problemas y Volpi recibió una calificación de 6 por su manejo del caso.
Aunque el partido fue intenso, el árbitro manejó la situación profesionalmente, evitando controversias y manteniendo el partido dentro de las reglas. La decisión final confirmó la validez del gol del Udinese, con un control preciso de las posiciones de los jugadores y de las reglas del juego. El resultado final dejó al Torino en una posición fuerte en la clasificación de la liga, pero el partido puso de relieve la necesidad de mejorar la gestión de las situaciones de presión para evitar errores costosos.
