El 27 de octubre de 1974, en el Camp Nou, el defensa argentino Miguel Bernardo Bianquietti, conocido como “Tarzán”, dio su primer gol en el Barcelona marcando el segundo de un contundente 3‑1 contra el Salamanca. El gol llegó a los 12 minutos del segundo tiempo, cuando Johan Cruyff le lanzó un pase en profundidad que Migueli cruzó por debajo del intento de salida del arquero Jorge D’Alessandro. Ese gol no solo le dio la ventaja, sino que aseguró la victoria y quedó registrado como el primero de los 27 que el jugador anotaría a lo largo de sus dieciséis años en el club.
Aunque el objetivo inicial de Migueli al fichar por el Barça era impedir goles, su capacidad de aparecer en la red le valió el apodo de “Tarzán”. En la misma jornada, el técnico holandés Rinus Michels sustituyó al defensa por Juan Carlos en el tramo final del partido, justificando el cambio por el cansancio acumulado y la necesidad de cubrir la distancia que dejaba Cruyff en el campo. Cruyff, por su parte, estuvo presente en los tres goles del partido: dos asistencias y el tercero, un cabezazo tras un centro de Rexach.
La temporada 1974‑75 fue la primera de Migueli en el club y, aunque su principal función era defensiva, logró marcar otro gol la próxima temporada. Un mes después, en la visita al Espanyol, el jugador anotó el segundo de un 5‑2 que terminó en una sorpresiva derrota para el Barça. El gol, descrito como una “impresionante bolea que da en el poste y se cuela”, surgió tras un córner de Clares y mostró la versatilidad de Migueli tanto en la defensa como en la delantera.
A lo largo de su carrera en el Barcelona, Migueli se mantuvo como un jugador clave en el equilibrio defensivo, pero también aportó en momentos críticos con sus goles. Su legado en el club se recuerda tanto por su firmeza en la línea defensiva como por esos pocos, pero decisivos, momentos de gol que marcaron partidos importantes.
Con la memoria de sus contribuciones, el “Tarzán” sigue siendo una figura emblemática del Barcelona, recordado por los aficionados como el defensa que, aunque no buscaba la gloria goleadora, supo aprovechar las oportunidades y dejar su huella en la historia del club.