La contundente victoria del Manchester City por 3-0 sobre el Liverpool en Anfield el domingo ha provocado una nueva ola de críticas, pero el técnico Enzo Maresca ha defendido las celebraciones posteriores al partido. En una conferencia de prensa el martes, Maresca desestimó la reacción con una respuesta contundente: "¿Qué quieres que hagamos?". Sostuvo que la alegría de los jugadores después de una victoria es una respuesta natural, independientemente del resultado. “Incluso si fuera 1‑0, sería exactamente lo mismo”, dijo, añadiendo que el objetivo del club sigue siendo ganar partidos y que las emociones que se sienten dentro del vestuario son difíciles de contener.
La derrota se produjo inmediatamente después de un veredicto de culpabilidad de la comisión independiente de la Premier League, que encontró que el City había violado las regulaciones financieras. El club apeló el fallo, pero la decisión ha dejado divididos a aficionados y expertos. El capitán del City, Rúben Dias, se hizo eco de la postura de Maresca, insistiendo en que a los jugadores se les debería permitir expresar sus sentimientos después del partido. "Respaldo plenamente las palabras del entrenador", dijo Dias a los periodistas, señalando que el equipo mantiene la calma y confía en el club en medio del proceso judicial.
Maresca también abordó el contexto más amplio de la situación del club, reconociendo que la situación ha sido más difícil para la afición que para los jugadores o el personal. "Probablemente ha sido más duro para nuestros aficionados que para los jugadores o para mí, porque es más complicado", dijo, explicando que los aficionados de los clubes rivales a menudo sienten la injusticia de forma más aguda. A pesar de la controversia, la moral del equipo parece intacta, y los jugadores celebran los tres puntos en Anfield a pesar del escrutinio que los rodea.
De cara al futuro, el City recibirá al vigente campeón de Europa, el Paris Saint-Germain, en el Etihad Stadium para su primer partido en casa desde el veredicto de culpabilidad. El partido pondrá a prueba si el club puede mantener la concentración en medio de las continuas apelaciones y el malestar de los aficionados. Mientras continúa la batalla legal, la dirección del City sigue confiando en que el equipo puede mantenerse disciplinado en el campo, incluso mientras el club afronta las consecuencias de las conclusiones de la Premier League.
