A pocas horas del inicio del partido de Liga entre Levante y Sevilla en el Ciutat de València, los alrededores del estadio fueron escenario de una violenta trifulca entre grupos de ultras de ambos equipos. Según testigos, la afición del Sevilla se había concentrado cerca del estadio valencianista esperando a sus rivales, mientras que el grupo del Levante había llegado con el rostro cubierto y vestido de negro. El altercado degeneró rápidamente, con el uso de palos, sillas, material pirotécnico, bombas de humo y bengalas. Un observador dijo al diario Marca que "hubo agresiones muy graves. Fueron cinco minutos de mucha tensión, con sillas y palos volando y gente golpeándose a puñetazos, patadas y palos".
El enfrentamiento se produjo mientras algunos jugadores del Levante se desplazaban al estadio para la reunión previa al partido. Varios futbolistas, conducidos en sus coches, pasaron cerca de la zona de la colisión, lo que motivó la intervención de la policía. Aunque la policía intervino, los grupos implicados ya se habían dispersado antes de que pudieran detenerlos.
El partido, previsto para las 21.00 horas de la octava jornada de La Liga, estuvo acompañado de un refuerzo de las medidas de seguridad en las horas previas y posteriores al encuentro. Las autoridades dijeron que habían implementado un dispositivo de seguridad más robusto para evitar más accidentes. La situación sigue bajo control mientras los equipos se preparan para competir en el campo.
