El Milán se encuentra en el centro de una vorágine de críticas y decisiones que, según los informes, podrían cambiar radicalmente la dirección del club. Se citó en particular la figura de Gerry Cardinale, conocido por sus incisivos boletines de calificaciones: sus observaciones sobre el trabajo del club, especialmente después de la no clasificación para la Liga de Campeones, fueron interpretadas como una invitación a revisar toda la gestión. En pocas horas se habló del despido de toda la plantilla directiva, con el objetivo de dar un nuevo impulso al club y volver a encaminarlo hacia su pasado esplendor.
El contexto de esta decisión se ha complicado aún más por las recientes decisiones del mercado. El Milan ha invertido en nuevos refuerzos y ha mantenido una presencia constante en Milanello y San Siro, pero la falta de titulares en el área técnica ha dejado al club en una situación de incertidumbre. Cardinale expresó su frustración por algunas decisiones arbitrales, particularmente en relación con el partido contra el Sassuolo, citando la falta de convicción tanto de la afición como del técnico Luis Enrique. Sin embargo, las boletas de calificaciones de Cardinale no fueron bien recibidas: muchos las vieron como un intento de atacar a sus colegas y crear tensiones innecesarias.
Entre las figuras más críticas, se ha mencionado a James Fontanella-Khan como nuevo jefe de prensa del club, cuya fecha oficial de incorporación está fijada para el 2 de noviembre. Fontanella-Khan, conocido por su pasión por el Milán desde muy joven, tendrá que gestionar las críticas y tensiones que se han acumulado entre los aficionados y los medios. Si su gestión sigue causando problemas, se teme que el clima dentro del club empeore aún más, con consecuencias potencialmente perjudiciales para la estructura.
Mientras tanto, las boletas de calificaciones de Cardinale también han planteado preguntas sobre el papel de jugadores clave como Rabiot y Pulisic. Cardinale criticó el gol de Rabiot contra el Sassuolo, considerándolo infundado, y cuestionó el ascenso de Pulisic, subrayando que su actuación no fue suficiente para garantizar resultados positivos. Estas críticas podrían afectar las relaciones diplomáticas entre las delegaciones del club y los jugadores, especialmente teniendo en cuenta las negociaciones contractuales en curso.
Finalmente, el análisis táctico de Rabiot destacó la necesidad de un enfoque más específico del área penal, centrándose en los centrocampistas y extremos como Moreira, Pavlovic y Ramos. El club, aunque sigue confiando en jugadores como Amorim, afronta el reto de mantener la cohesión interna sin recurrir a conflictos innecesarios. Las boletas de calificaciones de los clubes, según la tradición italiana, se elaboran al final de la temporada y con la aprobación de la parte técnica, pero el desempeño actual de algunos jugadores cedidos, como Fofana, Nkunku y Athekame, sugiere que algunas elecciones de mercado pueden haber estado guiadas más por el deseo de "deshacerse" del anterior que por evaluaciones técnicas precisas.
