El nuevo entrenador del Milan, Riccardo Amorim, se prepara para dirigir al equipo en el primer partido del derbi en San Siro, frente al Inter. Tras una sorprendente derrota ante el Bolonia, el técnico expresó su determinación de llevar al club a la victoria y consolidar su posición en la ciudad.
Amorim subrayó la importancia de este partido, calificándolo de "especial" porque se disputa en la misma ciudad que ambos equipos y porque el nuevo estadio acaba de ser inaugurado. También trazó paralelismos con la cultura del fútbol portugués, destacando el sentimiento de responsabilidad y energía compartida entre aficionados y clubes. “La cultura futbolística aquí es más cercana a la de Portugal”, dijo, refiriéndose al carácter latino que impregna el fútbol italiano.
Sobre el Inter, Amorim declaró que no sentía "envidia" del entrenador de la Roma, Alessio Chivu, y reiteró que había elegido el Milán porque "ya está en el lugar correcto". Recordó que ya había afrontado una situación similar en el pasado, con un club en reconstrucción y la necesidad de lanzar jóvenes talentos como Cisse. “Es un desafío que me estimula”, añadió, subrayando su deseo de construir algo duradero y no dejarse influenciar por factores externos.
El técnico también habló de la brecha entre los dos mejores equipos. “Después de perder algunos puntos, la brecha con los líderes de la liga es más evidente”, afirmó, recordando la importancia de ganar partidos para ganar tiempo y consolidar el equipo. Expresó su esperanza de que, una vez ganado el próximo partido, la situación se calme y el equipo pueda centrarse en el objetivo final: el scudetto.
Amorim concluyó declarando que estaba contento con su elección y que quería llegar “hasta el final” con su visión. "No cambiaré mis creencias, pero puedo adaptar el sistema táctico", explicó, mostrando su determinación de llevar al Milan al éxito. Con el derbi a la vista, el club está preparado para demostrar su fortaleza y dar pasos hacia la temporada más ansiada.
