Charles DeKetelaere volvió al terreno de juego con el Atalanta tras un periodo de dificultades que le vio oscilar entre la selección belga y la selección nerazzurri. El centrocampista, conocido por su versatilidad y capacidad para crear ocasiones, finalmente encontró su lugar en el centro de la estructura ofensiva del Atalanta, donde durante dos años ha sido considerado el punto de apoyo del departamento ofensivo.
El regreso de DeKetelaere fue el resultado de un viaje de recuperación y adaptación. Después de su actuación en el Mundial, donde jugó como delantero centro, el jugador tuvo que volver al juego de la mano de Maurizio Sarri. Sarri, en un análisis táctico del equipo, decidió adoptar el 4‑2‑3‑1 que mejor se adapta a las características de DeKetelaere, posicionándolo ya no como centrocampista ofensivo externo sino como centrocampista ofensivo central. Esta elección permitió al belga explotar su visión y capacidad de distribución, además de mejorar su contribución a la selección nacional.
A pesar del mal comienzo en casa, DeKetelaere ha demostrado que puede ser un verdadero piloto ofensivo. Su colaboración con sus compañeros Elmas y Zalewski fue particularmente eficaz, gracias al intercambio de posiciones y la creación de espacios para acciones peligrosas. El jugador ya ha demostrado su valor en partidos clave, como ante Frosinone y Florencia, donde su presencia fue decisiva para el éxito de los partidos.
La actual fase de estabilidad es crucial para Atalanta, que depende en gran medida de la capacidad de DeKetelaere para encender el juego y guiar al equipo hacia resultados. El centrocampista ya ha expresado su deseo de seguir mejorando y contribuir al éxito del equipo, subrayando la importancia de la continuidad y la cohesión entre los jugadores. Con la temporada aún en marcha, el Atalanta pretende aprovechar el talento del belga para consolidar su posición en la Serie A y competir a nivel europeo.