La suerte del Manchester United ha sufrido un fuerte declive después de una derrota por 4-1 ante Como en la Liga de Campeones y una derrota por 3-0 ante el AFC Bournemouth en OldTrafford, dejando al club en el puesto 16 en la Premier League y sólo un punto por encima de la zona de descenso. El ex mediocampista inglés Michael Carrick, quien asumió como entrenador interino en enero, se ha visto obligado a enfrentarse a un equipo que no ha dado resultados en el campo, lo que generó especulaciones de que pronto podría ser despedido.
Carrick abrió la rueda de prensa tras la derrota de Como instando a los jugadores a mostrar "el cuidado" que cree necesario para cambiar la suerte del club. También sacó del equipo al capitán Bruno Fernandes después de que Fernandes criticara las tácticas del equipo en Italia. La decisión, sin embargo, no se tradujo en mejores resultados. Una semana después, la victoria del Bournemouth por 3-0 en OldTrafford hizo que el United cayera al final de la tabla, y el partido terminó en una atmósfera tensa mientras los aficionados alternaban entre aplausos y abucheos cuando Carrick abandonó el terreno de juego. La derrota puso de relieve la falta de confianza del equipo y la creciente presión sobre la dirección del club.
La derrota ante el Bournemouth fue una repetición de un patrón que ha surgido durante las últimas cuatro temporadas, con el club perdiendo 3-0 en casa ante el mismo rival bajo tres entrenadores diferentes: Erik ten Hag, Ruben Amorim y ahora Carrick. El partido en sí se vio empañado por una serie de errores básicos: un costoso error de Ayden Heaven, un lapsus de Leny Yoro que permitió a Marcus Tavernier anotar y un error garrafal defensivo de Senne Lammens que condujo a un tercer gol. Estos errores subrayaron las debilidades defensivas que han afectado al equipo a lo largo de la temporada, en la que el United sólo ha conseguido una victoria en la liga.
Carrick, quien admitió que “no sabía” si sería despedido, expresó su compromiso con el club y dijo que “ama este lugar” y continuará haciendo lo que cree que es mejor para el equipo. Sin embargo, la junta directiva del club se enfrenta a una decisión difícil. La familia Glazer, Sir Jim Ratcliffe y el director de fútbol Jason Wilcox han sido blanco de la frustración de los fanáticos, y el futuro del club ahora depende de si un nuevo entrenador puede galvanizar al equipo. Los posibles reemplazos incluyen a Eddie Howe, Julian Nagelsmann y Antonio Conte, pero cualquier sucesor heredará un equipo que ha luchado por encontrar su equilibrio y ahora está luchando por evitar los tres últimos.
Con un crucial partido fuera de casa contra el Chelsea en Stamford Bridge dentro de seis días, las esperanzas de supervivencia del United están en juego. Una nueva derrota podría hacer que el club caiga en la zona de descenso, un escenario que marcaría la primera vez en más de cinco décadas que un club de la talla del United enfrenta la amenaza de caer al segundo nivel. La dirección del club debe decidir rápidamente si Carrick seguirá al mando o si se nombrará un nuevo entrenador para intentar revertir la suerte del club antes de que termine la temporada.
