El Sporting de Alcázar de San Juan vuelve a la Copa del Rey tras casi 34 años de ausencia, cuando el club local se enfrentó a Maradona y al Sevilla en la temporada 1992‑93. El próximo martes 27 de octubre, a las 21:00 horas, el equipo de la ciudad recibirá al Málaga CF en el estadio Manuel Delgado Meco, en una fase de eliminación directa que devuelve al fútbol de Alcázar a un escenario nacional que llevaba décadas sin pisar.

El fútbol en Alcázar tiene raíces que se remontan a finales del siglo XIX, cuando el ferrocarril y la llegada de nuevas formas de ocio impulsaron la creación de clubes y sociedades deportivas. El Gimnástico, fundado en 1972, se convirtió en la principal referencia deportiva de la ciudad, desarrollando gran parte de su trayectoria en la Tercera División y acercándose a la Segunda B en varias ocasiones. La temporada 1991‑92 marcó un punto de inflexión, cuando el joven técnico Joaquín Caparrós llegó como entrenador y coordinador de la futura Escuela Deportiva Municipal, con el objetivo de construir una estructura futbolística sostenible y generar una cantera local.

Caparrós describió esa experiencia como “muy agradable a nivel profesional y personal”, destacando el trabajo conjunto con el patronato y la importancia de la escuela de fútbol. Aunque el Gimnástico alcanzó por primera vez una fase de ascenso a Segunda B, no logró la promoción. Al finalizar la temporada, Caparrós se trasladó a la Balompédica Conquense, dejando el relevo a Esteban Castellanos, quien había sido su segundo entrenador. Castellanos asumió el banquillo en la temporada 1992‑93 y lideró al equipo en la histórica campaña de la Copa del Rey.

El Gimnástico eliminó a Toledo, Valdepeñas y Eibar antes de enfrentarse al Sevilla de Carlos Bilardo, con Diego Maradona como pieza central. El primer partido, jugado en el Municipal, terminó 0‑2 a favor del Sevilla, pero la presencia del ídolo argentino generó un entusiasmo sin precedentes en la ciudad. La vuelta, celebrada el 30 de diciembre de 1992 en el Pizjuán, vio a Maradona marcar uno de los cinco goles del Sevilla, que ganó 5‑0 y cerró el cruce con un 7‑0 global. A pesar de la derrota, la experiencia dejó una huella imborrable en los jugadores y en la comunidad, que se sintió orgullosa de haber visto a su equipo competir frente a la élite del fútbol español.

El recuerdo más emblemático de aquella campaña es la fotografía en la que el Gimnástico, dirigido por Castellanos, rodea a Maradona en el estadio Sánchez‑Pizjuán. La imagen simboliza la valentía y el espíritu local del club, que, con una plantilla mayoritariamente nacida en Castilla‑La Mancha, logró protagonizar una de las noches más memorables de la historia del fútbol alcazareño. Ahora, con la llegada del Málaga CF, el Sporting de Alcázar tiene la oportunidad de revivir ese legado y demostrar una vez más que el fútbol de la ciudad puede competir a nivel nacional.

MarcaEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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