La Juventus ha decidido proteger al entrenador Andrea Spalletti, pero la dirección ha pedido una reacción inmediata y concreta para revertir la espiral negativa que ha afectado al equipo. Tras la derrota ante la Lazio, Spalletti se encerró en el vestuario y entabló conversaciones individuales y grupales con los jugadores. La dirección, habitualmente distante, intervino ayer destacando la necesidad de resultados tangibles y de un cambio de mentalidad.
El administrador Giovanni Carnevali mantuvo un encuentro "muy directo" con el equipo, reiterando la confianza en el grupo de trabajo y pidiendo responsabilidad colectiva. Destacó que el desempeño actual no era aceptable y pidió una mejora inmediata. Todos los jugadores fueron convocados y ante la decepción del público de la Juventus y de los propietarios, que siguen invirtiendo y han destinado otros 250 millones en ampliaciones de capital. Carnevali expresó su deseo de no permitir que el equipo "avance" en una situación de agonía, sobre todo de cara a los próximos partidos contra Napoli, AZ Alkmaar y Fiorentina.
Spalletti ya pidió disculpas a Marassi y señaló la necesidad de una "terapia de choque", con la posibilidad de una jubilación anticipada. El equipo regresará a Continassa para entrenar a última hora de la mañana y permanecerá en el JHotel para descansar. Están previstos dos días de retiro para recuperarse del cansancio, comparar y preparar el partido contra el Napoli. La línea dura sugerida por el técnico fue compartida por el club, que de momento no cuestiona su postura.
El futuro del técnico sigue abierto. Si la crisis explotara, las primeras propuestas de recambio incluyen a Stefano Pioli, con quien la Juventus ya tenía un pasado exitoso, o Paulo Sousa, portugués con experiencia internacional. Otros nombres citados son Deschamps, exjugador de la Juventus, y Antonio Conte, pero la empresa parece preferir soluciones más realistas, teniendo en cuenta el presupuesto y las restricciones impuestas por el "acuerdo de conciliación". Lucio, actual jefe técnico, firmó el 10 de abril un contrato de dos años con un salario neto de 6 millones, aprobado por John Elkann y los propietarios, y ha demostrado que conoce el origen de la crisis.
En resumen, la Juventus ha decidido proteger a Spalletti pero exige resultados inmediatos. La dirección pidió una reacción intensa y concreta, con una retirada de dos días para recuperarse del cansancio y preparar los próximos partidos. Si la situación no mejora, la empresa está evaluando candidatos como Pioli o Sousa, pero aún no ha tomado una decisión final. El futuro del equipo dependerá del desempeño en los próximos partidos y de la capacidad de recuperación del grupo.
