La Real Sociedad llega a la capital belga con una misión histórica: vencer al Union Saint-Gilloise en competición europea, algo que los txuri urdin nunca han logrado. El club vasco, que ha enfrentado a equipos belgas en tres ocasiones previas, busca cerrar una deuda pendiente que se remonta a los años 80 y 24-25.

El primer encuentro contra un club belga se produjo en la temporada 1980‑81, cuando la Real, liderada por Luis Aragonés, fue eliminada en la tercera ronda de la Copa de la UEFA por el Sporting Lokeren. En el Daknamstadion la Real perdió 1‑0 y, a pesar de empatar 2‑2 en la vuelta en Atotxa, el marcador global de 3‑2 obligó al equipo vasco a caer fuera de la competición. El Sporting Lokeren, que existió como club de élite belga hasta su bancarrota en 2020, dejó una huella indeleble en la historia de la Real.

El segundo y más reciente choque con un club belga ocurrió en la temporada 2023‑24, cuando el Union Saint-Gilloise, dirigido por el ex entrenador del Anderlecht, Hubert, visitó Anoeta. La Real, que contaba con un once rotado, abrió el marcador con un gol de Marín. Sin embargo, a mitad de la primera mitad, los ultras belgas lanzaron una ola de vandalismo, arrojando objetos y rompiendo el metacrilato inferior de la grada. El partido se suspendió brevemente, lo que provocó una desconcentración que se tradujo en dos goles en la segunda mitad. La Real perdió 1‑2 y quedó fuera de la zona de clasificación al top 8 de la Liga.

El contexto de la visita al Union Saint-Gilloise es, por tanto, doblemente significativo. Por un lado, la Real busca superar una racha de derrotas contra equipos belgas; por otro, intenta evitar la repetición de la experiencia traumática de 2024, donde el vandalismo y la falta de concentración costaron la clasificación europea. La afición realista, que ha visto a su equipo perder en ambos encuentros, espera que la experiencia en territorio enemigo permita a los txuri urdin romper con la historia y lograr un resultado positivo.

Con la fecha de la partida fijada para el jueves, los entrenadores y jugadores de la Real están concentrados en la preparación táctica y psicológica. El Union Saint-Gilloise, por su parte, busca consolidar su posición en la competición europea y aprovechar la ventaja de jugar en casa. El resultado de este encuentro no solo determinará el destino de la Real en la fase de grupos, sino que también marcará un hito en la relación histórica entre ambos clubes. La próxima jornada promete ser decisiva para la reputación europea del equipo vasco y para la continuidad de su campaña en la Liga.

Mundo DeportivoEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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