El Milan de Ruben Amorim ha demostrado un curioso esquema ofensivo en este primer partido de temporada: la mayoría de sus goles llegan entre los minutos 61 y 69. En particular, 8 de los 11 goles marcados hasta el momento se marcaron en ese período de tiempo, con las únicas excepciones del gol en propia puerta de Halhal y el gol de Moreira en el minuto 73 contra el Lecce.

La primera parte fue casi silenciosa para los rossoneri, con el único gol de Cristian Pulisic en el minuto 14 del partido contra el Lecce. El resto de la temporada se caracterizó por goles tardíos: Cisse anotó en el 64 contra el Torino, Rabiot en el 66 en el mismo partido, y así sucesivamente, con los dos goles de Moreira en el 65 y 67 contra la Lazio. La victoria ante el Sassuolo también se saldó con el gol de Rabiot en el minuto 64, asistido por Modric.

Esta concentración de goles suele estar ligada a cambios de equipo. En muchos de los partidos, la incorporación de un nuevo jugador coincidió con el momento en el que el Milan marcó el gol: Rabiot entró y asistió a Cisse contra el Torino, Saelemaekers marcó la diferencia contra el Venecia y Cisse marcó contra la Juventus. Incluso contra la Lazio, los tres cambios en la alineación, incluida la entrada de Moreira, precedieron a los goles.

El resultado ante el Sassuolo, aunque dominado desde el principio, aún requirió un cambio para consolidar la superioridad. El gol de Rabiot, tras una asistencia de Modric, confirmó la importancia de estos momentos de presión e intervención táctica. El Milan, por tanto, parece haber identificado un momento crucial del partido en el que su fuerza ofensiva es más efectiva, y esto podría influir en sus estrategias futuras.

TuttomercatowebEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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