El Parma consiguió su primer punto de la temporada, pero el técnico Alberto Gilardino declaró que la crisis aún no ha terminado. El equipo, que ha disputado cuatro partidos desde su llegada al banquillo, sigue en zona de descenso y tiene el peor ataque de la SerieA, con sólo cinco goles en nueve partidos.
En el partido contra el Udinese, Gilardino presentó una nueva cuarta formación, con grandes pérdidas de balón que pusieron de relieve la dificultad de encontrar un once titular estable. El resultado fue un empate 1-1, con el gol del Parma procedente de un penalti fallado por Bernabè. El portero contrario, Okoye, detuvo el último disparo, mientras que el nuevo portero del Parma, Daffara, hizo un buen debut y ya es titular.
El presidente del club, Cherubini, ya expresó su decepción por el inicio de temporada, comentando que "esperaban más". Gilardino reiteró que el equipo debe afrontar "dificultades durante mucho tiempo" y describió el horizonte del Ducali con realismo, en contraposición a las proclamas de mejora que el club había anunciado en verano tras la salvación obtenida la temporada pasada.
El mercado sigue distante y los cruzados deben encontrar soluciones para llenar los vacíos en todos los departamentos. Aunque el empate movió la tabla, el equipo fue calificado de tímido e impreciso, con sólo un disparo a puerta en la primera parte. La segunda parte fue un poco mejor, pero se perdió la única oportunidad real.
Con el punto sumado, el Parma permanece en la zona de descenso, pero espera consolidar su posición y mejorar su ataque. La próxima reunión será crucial para entender si Gilardino podrá revertir la situación y llevar al club hacia una temporada más competitiva.