Wesley, a los 23 años, se prepara para la visita del Real Madrid en la Champions League con el Roma, tras una trayectoria que parece sacada de una película. El lateral, que empezó su carrera en el Figueirense y se incorporó al Tubarao en 2019, tuvo que abandonar el fútbol durante un año en 2020 y trabajar en el aparcamiento de un restaurante. Su hermana le animó a volver al deporte y, gracias a su motivación, Wesley regresó a las canchas, lo que le abrió la puerta a una segunda oportunidad que lo llevó a la Serie A y ahora a la máxima competición continental.
El relato de Wesley se remonta a 2016, cuando, a los doce años, participó en un campus del Real Madrid en Florianópolis. A través de una beca para niños con menos recursos, recibió la oportunidad de entrenar una semana en el club blanco, aunque el viaje no se concretó. Más tarde, Sávio Bortolini, exjugador del Real Madrid y del Tubarao, se convirtió en su representante y lo impulsó a probarse en el Flamengo. En solo dos días superó al lateral y, en menos de un mes, se convirtió en titular del sub-20 del club carioca, donde acumuló 139 partidos y cuatro goles con el primer equipo antes de su traspaso al Roma en julio de 2025.
El salto a Europa se materializó tras la prueba con el Flamengo, y en su debut en la Serie A el 24 de agosto anotó el gol de la victoria contra el Bologna. Ese gol marcó el inicio de una adaptación rápida al fútbol italiano, donde Gasperini lo ha utilizado tanto en la derecha como en la izquierda, según la necesidad del equipo. Wesley ha reconocido la necesidad de mejorar su regularidad y su equilibrio entre tareas defensivas y ofensivas, pero se siente cómodo con la flexibilidad táctica que le ofrece el entrenador.
En la Champions, el Roma necesita profundidad en las bandas y capacidad para recuperar la posesión. Wesley será clave para cubrir esas exigencias, y Gasperini podría confiar en él tanto en la defensa como en el ataque. El partido contra el Real Madrid, que se jugará en el Olímpico el miércoles, representa un momento simbólico para Wesley: diez años después del campus en Florianópolis y cinco años después de dejar el aparcamiento, tendrá la oportunidad de enfrentarse al club que una vez quiso visitar.
Con cinco titularidades en la Serie A y 420 minutos de juego, además de una asistencia y 90 minutos en la Champions, Wesley ha demostrado que la determinación y el apoyo familiar pueden convertir una caída en una ascensión. Ahora, el próximo encuentro con el Real Madrid será la prueba definitiva de su progreso y de la segunda oportunidad que le ha permitido alcanzar la cima del fútbol europeo.