En el partido entre Venecia e Inter, disputado el fin de semana pasado, el árbitro Luca Pairetto y el VAR intervinieron en varios momentos clave, lo que generó polémica, especialmente por dos decisiones de fuera de juego y por un contacto entre Carlos Augusto y Sohm. El partido terminó con una victoria del Inter por 2‑0, pero las polémicas dieron que pensar sobre el funcionamiento del sistema automático de detección de fuera de juego introducido en la Serie A este año.

Al inicio de la primera parte, inmediatamente después de que el centrocampista croata Sucic entrara en el área, Venezia pidió penalti por un presunto contacto con Helgason. Sin embargo, el árbitro consideró que la acción ya estaba malograda por la posición de fuera de juego de Sucic, por lo que no pitó penalti. Poco después, Venecia protestó por un ligero contacto entre Bisseck y Lauberbach, pero el árbitro decidió dejar continuar el partido al considerar que el gesto no tenía importancia. Otro episodio de interés fue la tarjeta amarilla mostrada a Bastoni por una falta sobre Adams, que acababa de iniciar una reanudación peligrosa. El árbitro consideró correcta la decisión, ya que Bastoni había impedido el avance de Adams.

Dos goles del Venezia fueron anulados por fuera de juego, ambos por márgenes mínimos pero detectables en las imágenes. El primero fue anulado inmediatamente después del tiro libre de Kike Pérez, cuando Provedel bloqueó el disparo y Lauberbach intentó darle la vuelta, pero el alemán superó al último defensor. El VAR confirmó el fuera de juego, un caso que ha alimentado discusiones en línea sobre si el umbral de detección es muy bajo. El segundo fue anulado en la segunda mitad, cuando Adams superó a Provedel y anotó, pero nuevamente la posición inicial infringió las reglas del fuera de juego. El árbitro afirmó que no había dudas sobre la corrección de las decisiones.

El contacto más polémico se produjo durante la jugada que supuso el 1-0 para el Inter. Antes de la bajada de Thuram y el autogol de Moreno, Carlos Augusto hizo un contacto durísimo sobre Sohm. Venezia pidió falta, pero el árbitro dejó pasar la situación y el VAR no intervino. Según la normativa actual, el contacto se considera falta, pero la decisión fue coherente con el umbral de intervención más alto establecido por el árbitro de referencia Daniele Orsato, que pidió a los árbitros interrumpir menos el juego por entradas de este tipo. Por tanto, el árbitro mantuvo la línea de no intervenir en esta situación, en línea con las directivas de la comisión arbitral.

Finalmente, en el segundo gol del Inter, un cabezazo de Carlos Augusto fue anulado por un desvío de Halhal, pero la decisión se consideró regular. En resumen, el partido puso de relieve cómo el sistema automático de detección de fuera de juego está influyendo en las decisiones arbitrarias, con márgenes de error muy pequeños pero aún presentes. El árbitro Pairetto dirigió el partido con decisiones acordes con las reglas, pero las protestas de Venecia demuestran que el umbral de intervención sigue siendo un punto de discusión entre equipos y aficionados. El próximo partido del Inter promete ser crucial para consolidar su posición en la clasificación, mientras el Venecia tendrá que intentar superar las dificultades defensivas destacadas durante este partido.

TuttomercatowebEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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