Paolo Zanetti se presentó hoy en rueda de prensa como nuevo entrenador del Udinese. El nuevo entrenador expresó su descontento por la situación de salud del legendario propietario Gino Pozzo, pero subrayó que su primer objetivo es devolver al club la alegría de jugar en el campo. Zanetti declaró que ya había conocido a la mujer de Pozzo y que quería dar un nuevo impulso al equipo, que según él todavía tiene un potencial inexplorado.
En su primera entrevista reiteró la importancia del trabajo y la mentalidad. "No quiero alterar lo que ya se ha construido", dijo, refiriéndose al anterior entrenador Runjaic, que dejó al Udinese en la penúltima posición. Zanetti explicó que, si el equipo no mejora, corre el riesgo de descender a la Serie B y expresó la necesidad de aumentar el ritmo de la "máquina" para salvar al equipo. Ya ha encontrado buenas sensaciones con el centrocampista Inler y dijo que el enfoque táctico será flexible, pasando del 3‑5‑2 al 3‑4‑2‑1 según las necesidades.
En cuanto a los jugadores clave, Zanetti habló de Zaniolo, Lovric y Ebosse. Subrayó que el éxito de un individuo depende del grupo y que el objetivo es crear los espacios adecuados para los jugadores más fuertes. También anunció que, si es necesario, puede cambiar las jerarquías en el campo, pero que el equipo debe demostrar su valía antes de tomar decisiones finales. El nuevo técnico cerró su presentación afirmando que tiene un contrato de ocho meses, con opción a renovar, pero que su principal objetivo es demostrar su valía y llevar al Udinese hacia una posición más alta en la tabla.
Finalmente, Zanetti habló sobre sus relaciones con los socios del club. Mencionó su amistad con Paolo Poggi y Luca Gotti, dos figuras que le ayudaron a comprender la cultura del club. También informó que no percibe ninguna separación entre los directivos y los jugadores, subrayando que todos comparten el mismo deseo de hacerlo bien. Con la temporada recién comenzando, la presión es alta: el equipo debe ganar el próximo partido el viernes para evitar el descenso, pero el mayor desafío sigue siendo llevar al Udinese al nivel de competencia que el club merece.