En el partido entre la Real Sociedad y el Deportivo de La Coruña, disputado en el estadio de Anoeta, la polémica se centró en una jugada que dio lugar a un penalti y a la expulsión de Pablo Marín. El incidente ocurrió en el minuto 66, cuando un centro prolongado en el área se convirtió en una oportunidad decisiva en el segundo palo. En ese instante, Pablo Marín y Nsongo Bil se encontraban en un forcejeo dentro del área. El delantero del Deportivo intentó rematar mientras el joven canterano realista lo marcaba, y en el proceso se produjo un leve agarre por parte de Marín que provocó la caída de Nsongo.
El árbitro Miguel Sesma, que estaba al mando del encuentro, interpretó que el contacto impedía una clara ocasión de gol y que Nsongo habría alcanzado el disparo si no hubiera sido por el derribo. Con esta valoración, Sesma mostró la tarjeta roja directa a Pablo Marín, dejando a la Real Sociedad con diez jugadores en un momento crítico del partido. La decisión generó protestas entre los aficionados del club txuri‑urdin, que consideraron que la caída del visitante tenía cierta teatralidad y que el contacto era mínimo.
Tras la expulsión, el Deportivo se benefició de un penalti que fue ejecutado por Yeremay. El delantero convirtió el tiro, sellando la victoria 3‑2 del equipo gallego. El resultado dejó a la Real Sociedad con una derrota que afectará su posición en la tabla, mientras que el Deportivo se consolida en la parte superior de la clasificación.
El episodio reaviva el debate sobre el criterio arbitral en los contactos dentro del área y la severidad de las expulsiones por último hombre. La decisión de Sesma, que se centró en la supuesta obstrucción de una oportunidad clara de gol, fue criticada por parte de la grada donostiarra, que vio la sanción como excesiva. La controversia también puso de relieve la importancia de la disciplina y la interpretación de las reglas en partidos de alta tensión.
En cuanto a los próximos pasos, la Real Sociedad deberá afrontar la pérdida de un jugador clave y revisar su estrategia defensiva para evitar que situaciones similares vuelvan a ocurrir. Por su parte, el Deportivo seguirá consolidándose en la lucha por el título, con la victoria en Anoeta como un impulso adicional. El arbitraje, por su parte, seguirá bajo escrutinio mientras la temporada avanza y los partidos se vuelven cada vez más decisivos.
