El partido entre Inter y Fiorentina, disputado el sábado, fue señalado por numerosos observadores por numerosas disputas arbitrarias, en particular por la aplicación del llamado "umbral alto" y por una falta que llevó a la imposición de un penalti contra el centrocampista Valdepeñas y el defensa Thuram.

Según testimonios, el árbitro en cancha, Mariani, mostró una calificación de 5 sobre 10, destacando una evaluación técnica que no siempre fue lineal. El caso más comentado es el de Viery-Thuram, donde el centrocampista francés soltó su pierna derecha y golpeó la izquierda del defensa, pero el árbitro dudó en pitar, dejando la decisión al criterio del VAR. El VAR, representado por Santoro y Fabbri, fue criticado por no intervenir con prontitud: Fabbri evitó intervenir y el asistente Christian Rossi mantuvo el silencio.

El penalti otorgado a Valdepeñas y Thuram fue objeto de más polémica. Los nerazzurri intentaron escapar del contacto con el rival, pero fueron detenidos por el portero, que agarró el balón. Además, el abrazo de Dragusin a Thuram se consideró excesivo, con la posibilidad de que el defensor fuera empujado de manera arriesgada. Bastoni y Pongracic también se vieron envueltos en una serie de gestos que plantearon dudas sobre la legitimidad del contacto.

El VAR confirmó la decisión de Fabbri, pero su falta de intervención oportuna hizo que la situación fuera aún más controvertida. La decisión final se tomó en base a las imágenes, pero muchos expresaron su frustración por el manejo del partido.

En conclusión, el partido Inter-Fiorentina se convirtió en un verdadero caso de "umbral alto", con el árbitro y el VAR demostrando que no sabían gestionar adecuadamente las situaciones de juego. La polémica sigue abierta y podría repercutir en futuras decisiones en la liga.

Corriere dello SportEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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