El técnico del RCD Espanyol, Manolo González, se declaró devastado tras la derrota 4‑3 ante el Sestao River Club, la tercera derrota consecutiva de su equipo. En una rueda de prensa tras el partido, González describió el encuentro como “uno de los peores días de mi vida”, señalando que el resultado no solo fue un golpe para el club, sino también para su propia moral como entrenador.

González recordó el trabajo realizado durante los dos años y medio que ha pasado al frente del Espanyol, destacando los objetivos alcanzados y la mejora del rendimiento del equipo. Sin embargo, el choque de cuatro goles concedidos, muchos de ellos en jugadas de balón parado, le dejó una sensación de culpa y frustración. Explicó que los errores de concentración y las fallas defensivas fueron “algo que no se puede aceptar a nivel profesional”, y que la serie de goles en contra “no tiene explicación” más allá de la falta de disciplina en los momentos críticos.

El entrenador también habló sobre el impacto emocional que el resultado tiene en su familia, su equipo y la afición. Afirmó que su primera preocupación es la de los aficionados, quienes “sufren” cuando el equipo no gana. “Quiero pedir disculpas, pero es un partido que hemos regalado”, comentó, subrayando que la derrota ha dejado una marca profunda en la relación con los seguidores del club.

En cuanto a su futuro, González indicó que no está pensando en renunciar en ese momento, aunque reconoce que la situación es “muy dura”. “Ahora quiero estar un rato tranquilo, reflexionar y ver qué pasa mañana”, dijo, dejando abierta la posibilidad de una decisión en los próximos días. La presión sobre el entrenador se intensifica al considerar la posición del Espanyol en la tabla y la necesidad de evitar la zona de descenso.

El partido también reveló que el Sestao aprovechó las oportunidades en jugadas de balón parado, mientras que el Espanyol falló en la defensa de sus propias oportunidades de gol. El técnico señaló que la defensa del equipo “ha sido difícil de explicar” y que las segundas jugadas fueron cruciales para el resultado final. A pesar de la frustración, González mantiene la convicción de que el club necesita tiempo para recuperarse y que la temporada aún no está perdida.

El próximo paso para el Espanyol será enfrentar a su siguiente rival con la esperanza de revertir la racha negativa. Mientras tanto, el entrenador se enfrenta a la presión de demostrar que el equipo puede superar la crisis y evitar caer en la zona de descenso. La comunidad del club observa con atención los próximos encuentros, esperando que la gestión de González pueda revertir la tendencia y restaurar la confianza de la afición.

Mundo DeportivoEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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