El partido entre Roma y Cagliari terminó con un resultado que dejó en una situación complicada al técnico de la Roma, Feliciani, mientras que el VAR jugó un papel decisivo en un penalti. El partido, disputado en el Estadio Olímpico, vio a la Roma en un estado de forma poco óptimo, con una puntuación de 5,5 en el sistema de valoración Feliciani, lo que puso de manifiesto una serie de errores técnicos y tácticos.
Durante los 90 minutos, Feliciani cometió 16 faltas, incluida una única tarjeta amarilla hacia Rodríguez por una falta sobre Malen, y otra que pudo haber sido concedida a Obert por un contacto con Lulli. Pese a la presión, no se registraron incidentes de violencia en el área, pero fue necesaria la intervención del VAR para confirmar un penalti a favor del Cagliari. La falta se produjo cuando un cabezazo de Adopo tocó el brazo derecho de Pisilli, que se movió para crear una mano. El VAR confirmó la decisión y solicitó una revisión en el campo, que confirmó la existencia de la mano y la imposición del penalti.
Cagliari impugnó el penalti, especialmente Liteta, que afirmó haber tenido mano sobre Malen. Sin embargo, la mano sería ejecutada por Mora, quien en un deslizamiento le pasó el balón a Mina. El VAR comprobó que la mano no era sancionable porque el brazo estaba pegado al cuerpo y en la posición correcta. Después de la revisión, se confirmó que la red de Malen era legítima.
El VAR también corrigió otra falta, concediendo penalti a favor del Cagliari tras un cabezazo de Adopo. El VAR confirmó la decisión y solicitó una revisión en el campo, que confirmó la existencia de la mano y la imposición del penalti. El resultado final fue un 1-1, perdiendo la Roma el partido por una serie de errores técnicos y decisiones polémicas del VAR. La Roma tendrá que reflexionar sobre su actuación e intentar mejorar de cara a los próximos partidos.
