El Real Madrid ha logrado convertir un octubre que comenzó con una crisis en el más sólido de la temporada. Tras la derrota 2‑1 en el derbi madrileño contra el Atlético de Madrid, el club se encontraba a seis puntos del Barcelona y con una imagen de juego desganado que irritaba a la afición. Sin embargo, el equipo ha respondido con una racha de cinco victorias en cinco encuentros, incluido el Clásico, y se sitúa en la cima del cuadro de la Liga.
El punto de inflexión llegó con la victoria 1‑0 sobre el Villarreal, donde Vinicius se vio expulsado tras una alteración con el defensa Saliba. A partir de ese momento el técnico José Mourinho comenzó a experimentar con la alineación, colocando a Valverde en el lateral y retirando el doble pivote que no funcionaba. Esta reestructuración del esquema táctico dio sus frutos en la remontada 4‑3 ante la Roma, donde el Real Madrid mostró un juego más fluido y ofensivo.
Con la plantilla ya más coherente, el equipo continuó con triunfos contundentes: 4‑1 sobre el Sevilla y 4‑1 contra el RB Leipzig. Cada victoria reforzó la confianza del conjunto y consolidó la estrategia de Mourinho. El punto culminante fue el Clásico, donde el Real Madrid superó al Barcelona sin polémica, demostrando que el equipo ha recuperado su capacidad de marcar y defender con eficacia.
En cuanto a la tabla, el Real Madrid se mantiene a la cabeza del campeonato, aunque el Barcelona sigue a pocos puntos. La racha de victorias ha revitalizado al equipo, que ahora busca encadenar tres triunfos consecutivos antes de volver a enfrentarse a la selección en partidos fuera de casa contra el Racing de Santander, el AEK Atenas y el Valencia. Con el objetivo de mantener el impulso, el club seguirá trabajando en la cohesión del grupo y en la adaptación de sus jugadores clave a la nueva táctica.