El Real Madrid volvió a subir la tabla tras su victoria 2‑1 sobre el Barcelona en el Camp Nou, consolidando la remontada que inició en octubre y reforzando la confianza de José Mourinho en su plantilla. El triunfo ante el clásico no solo le devolvió la posición de líder en la Liga, sino que también le permitió confirmar que el esquema táctico del luso está funcionando, con un equilibrio defensivo y ofensivo que le ha dado más volumen de juego.
Con la ausencia de Vinicius por sanción, Mourinho ha optado por reducir el número de delanteros y reforzar el centro del campo, incorporando a Bernardo Silva. La decisión ha aportado un dinamismo adicional al medio de juego y ha permitido que jugadores como Arda Güler, que ahora ocupa una posición más avanzada, se convierta en pieza clave de la organización. Además, la confirmación de Fede Valverde como lateral derecho ha reforzado la línea defensiva, mientras que Tchouaméni ha demostrado su capacidad para cubrir grandes distancias y mantener la estructura del equipo.
El calendario que sigue al Clásico parece favorable para el Madrid. Los próximos tres partidos se juegan en casa: contra Racing de Santander, AEK y Valencia. Estos encuentros se consideran “asequibles” y ofrecen la oportunidad de consolidar la presión sobre el Barcelona, que se encuentra a tres puntos de distancia, y sobre el Atlético, a dos. En la Champions League, el Madrid busca mantener su racha de victorias en Atenas tras los triunfos ante Inter de Milán, Roma y RB Leipzig.
Mourinho ha expresado su preocupación por el apretado calendario, especialmente por los partidos del miércoles ante el AEK y el sábado contra el Valencia, que dejan poco margen de descanso. A pesar de ello, el entrenador ha dejado claro que no tolerará distracciones. “Esta es una gran victoria, pero cuando volvemos al trabajo no voy a permitir que la gente esté con la cabeza en la Luna. Si ganamos hoy y perdemos en El Sardinero, la victoria de hoy ya no tiene la misma expresión, porque el Real Madrid no juega para ganar en el Camp Nou. El Real Madrid juega para ganar campeonatos. Tenemos que seguir”, afirmó en la sala de prensa del Camp Nou.
El próximo desafío será el Clásico del domingo en El Sardinero, la primera de las tres citas en seis días que el Madrid deberá afrontar antes de dirigirse a Atenas y a Mestalla. El resultado de este partido será crucial para determinar si la estrategia de Mourinho seguirá dando frutos y si el equipo mantendrá la presión sobre los rivales directos en la lucha por el título.