El partido de la Copa de la Liga entre el Arsenal y el Fleetwood Town se vio interrumpido a los dos minutos de juego cuando un dron sobrevoló el estadio de Fleetwood. La presencia de la aeronave voladora obligó al árbitro Michael Salisbury a detener el encuentro, lo que generó una breve pero intensa incertidumbre entre jugadores, entrenadores y aficionados.
El Highbury Stadium, sede del Fleetwood Town, se vio obligado a cerrar el campo mientras el árbitro conversaba con los entrenadores y el responsable de seguridad del recinto. Tras evaluar la situación, Salisbury decidió suspender el partido hasta que se resolviera el problema de la seguridad aérea. Los espectadores, poco satisfechos con la interrupción, expresaron su descontento mediante abucheos.
El encuentro había arrancado con un ritmo frenético, pero el marcador permanecía en 0‑0 cuando el juego se detuvo. La suspensión duró ocho minutos, tiempo durante el cual los equipos se reunieron en sus zonas de descanso para esperar la solución. Una vez que se confirmó que el dron había sido retirado del área, el árbitro reanudó el partido sin que se modificara el resultado.
Aunque el incidente no alteró el marcador ni provocó lesiones, sí puso de relieve la importancia de la seguridad en los eventos deportivos. El Arsenal y el Fleetwood Town retomaron el juego con la misma intensidad, pero el episodio quedó como una curiosidad en la historia de la Copa de la Liga. No se han reportado sanciones ni medidas disciplinarias adicionales, y ambos equipos se han comprometido a colaborar con las autoridades para evitar futuros incidentes de este tipo.