El jefe de scouting del FC Barcelona, João Amaral, ha revelado en un reciente pódcast cómo el club combina la tecnología con la intuición para descubrir y fichar a nuevos talentos. En “The Pitch Invaders 358” de Footure, Amaral explicó que el proceso de selección no se basa únicamente en datos numéricos, sino que también exige observación directa y un análisis profundo del entorno del jugador.
Amaral sostiene que, aunque los datos son abundantes, “perdemos de vista lo más importante: la intuición y la sensación al ver un partido en vivo”. Para él, identificar a los jugadores más evidentes es sencillo; el reto real es encontrar aquellos que se ajusten a las necesidades específicas del equipo. Por eso, antes de tomar una decisión final, el club exige que los scouts vean al candidato en acción, ya que la observación presencial revela detalles tácticos y actitudes que a veces no aparecen en las grabaciones. “Cuando un scout siente de corazón que un jugador tiene algo especial, debe anotarlo y destacarlo”, comenta Amaral.
El proceso comienza con la definición de las necesidades de la plantilla, en colaboración con el director de fútbol Deco y el entrenador Hansi Flick. A partir de ahí, el departamento de Data Intelligence establece indicadores por posición para filtrar candidatos. Los scouts siguen de cerca a los jugadores seleccionados, y en la fase final los datos se cruzan nuevamente para comparar los perfiles con las exigencias del cuerpo técnico. Los informes finales son puramente descriptivos y abarcan el perfil físico, técnico y táctico, concluyendo con un resumen de la actuación del jugador en el partido.
Amaral también enfatiza la importancia de viajar constantemente. “Viajar es innegociable; forma parte esencial de mi metodología de trabajo”, afirma. Además, el club ha eliminado las puntuaciones numéricas del cero al diez de sus informes, optando por valoraciones descriptivas y centradas en aspectos físicos, técnicos y tácticos. El análisis del entorno del jugador también es clave: conocer a la familia y al entorno ayuda a evaluar la estabilidad psicológica y la capacidad de adaptación del futbolista al vestuario y a la ciudad.
Como ejemplo de la aplicación de este modelo, Amaral cita el fichaje de Vítor Roque, delantero brasileño que llegó al Barça en enero. El perfil del atacante encajaba con la filosofía de juego del club, pero su incorporación durante la temporada obligó a enfrentar una presión inmediata. “Si no aprendemos de los errores, no evolucionamos”, concluye Amaral, señalando que el caso de Roque sigue sirviendo como referencia para futuras decisiones de fichajes.
