Osasuna continúa mostrando una fragilidad defensiva que preocupa a su técnico, Luis Miguel Ramírez. En las tres últimas jornadas, el equipo navarro ha concedido 14 goles, cifra que evidencia la falta de solidez que Ramírez intentó construir desde su llegada. El resultado más reciente, una derrota por 5‑2 ante el Betis, marcó la segunda ocasión de la temporada en la que el rojillo ha cedido cinco goles en un solo encuentro, y sumó 17 tantos en las cinco últimas jornadas, la cifra más alta de la liga salvo el Racing de Santander.
El objetivo de Ramírez al llegar a Pamplona era “construir un equipo sólido desde atrás” para que el conjunto pudiera crecer a partir de la seguridad defensiva. Ocho jornadas después, esa premisa sigue sin materializarse. De los 18 goles recibidos, 13 provienen de dentro del área y cinco de fuera, lo que refleja la dificultad del equipo para mantener la portería a cero. En los ocho partidos jugados, solo los encuentros contra el Levante y el Getafe terminaron sin goles concedidos, lo que subraya la inconsistencia defensiva del rojillo.
El técnico ha probado distintas configuraciones, alternando entre sistemas con cuatro y cinco defensores y cambiando jugadores en la zona. La portería también ha sufrido cambios: Sergio Herrera, titular al inicio de la temporada, concedió ocho goles en cinco partidos, mientras que Aitor Fernández, introducido frente al Atlético de Madrid, recibió cuatro goles y concedió otro contra el Rayo Vallecano, sumando diez tantos en tres jornadas. El único guardameta que parece asentado es Alejandro Catena; los demás, como Enzo Boyomo, Rockson Yeboah y Unai Santos, no han mostrado la estabilidad necesaria. Jorge Herrando, que ha vuelto de lesión, comienza a mostrar señales de mejora.
Comparado con la temporada anterior, cuando el equipo dirigido por Alessio Lisci había concedido solo ocho goles en ocho partidos, la diferencia es evidente. La defensa rojilla ha sufrido una caída de diez goles, lo que plantea un reto importante para Ramírez: reconstruir la solidez defensiva antes de que la debilidad siga afectando la competitividad del equipo. La temporada todavía ofrece margen de maniobra, pero los números actuales generan alarmas y exigen una pronta solución para que Osasuna pueda competir sin conceder tantas ocasiones y goles.
