El derbi de Milán se ha convertido en un verdadero caso de "estadio compartido", con Inter y Milan que, además de competir sobre el terreno de juego, han decidido unir fuerzas incluso fuera de San Siro. En 2022, RedBird Capital adquirió el Milán por 1.200 millones de euros, mientras que Oaktree tomó las riendas del Inter tras el impago de Zhang. Ambos clubes cerraron recientemente sus balances con beneficios, con unos ingresos superiores a los 500 millones de euros, y han establecido un valor empresarial de unos 2.000 millones de euros.
El proyecto más ambicioso es la construcción de un nuevo estadio de 2.300 millones de euros, prevista para 2031. Gracias a la compra conjunta de San Siro al Ayuntamiento de Milán, el Inter y Milán podrán utilizar las instalaciones durante aproximadamente 80 días al año, frente a los 40 días típicos de un solo club. Se espera que este aumento en la utilización de la capacidad aumente significativamente los ingresos, transformando el edificio en un activo productivo para ambas empresas. El nuevo estadio, además de albergar partidos de fútbol, podría convertirse en un centro de eventos deportivos y culturales, con usos potenciales para la NBA o el tenis, dependiendo de futuras decisiones de inversión.
RedBird también ha invertido en los terrenos de San Donato, todavía difíciles de reubicar, y recientemente ha emitido una ampliación de capital de 50 millones de euros para reforzar la estructura financiera de Milán. Oaktree, por su parte, ha transformado su deuda restante de casi 400 millones de euros en un activo mucho más rentable gracias a una gestión eficaz. Ambos propietarios dijeron que no tenían prisa por vender los clubes, pero reconocieron que poseer unas instalaciones modernas podría atraer compradores potenciales en el futuro.
Con San Siro compartido y el nuevo estadio en fase de planificación, Inter y Milán han establecido un modelo de colaboración sin precedentes en Europa. El futuro de los dos clubes parece ahora más claro: una gestión conjunta que aproveche al máximo las infraestructuras, con perspectivas de crecimiento económico sostenible y mayor competitividad en el mercado mundial del fútbol. El siguiente paso será la construcción del proyecto del nuevo estadio, que se espera que esté terminado en 2031, abriendo nuevas oportunidades de negocio para ambos equipos.
