Fernando Sanz, exjugador del Real Madrid y sobrino de Lorenzo Sanz, confesó en el podcast “Charlas Futboleras” de Rodrigo Rea la presión extrema que vivió durante su paso por el club cuando su padre presidía la institución. El ex defensa, quien jugó en la década de los noventa y principios del dos mil, describió un ambiente de crítica constante y de miedo que lo dejó marcado tanto física como psicológicamente.
Según Sanz, la afición del Real Madrid era “soberana” y su comportamiento en los entrenamientos era inhumano. Millones de hinchas acudían a las sesiones de práctica para insultarlo y gritarle, y el jugador sentía que cada día era una batalla contra la multitud. “El desgaste psicológico era tremendo”, explicó, y añadió que llegó a temer salir de su casa, prefiriendo quedarse en el hogar para evitar encuentros con personas que lo acusaran o criticaran.
El ex jugador también recordó la ferocidad de la prensa deportiva de la época, especialmente los programas de radio. “Había dos programas nocturnos que se repetían a la misma hora y mi padre, como presidente, se comprometía a escuchar ambos”, comentó, señalando cómo la cobertura mediática era constante y a menudo despectiva. Esta presión constante, según Sanz, generaba un ambiente de ansiedad que se reflejaba en su rendimiento y en su bienestar personal.
En cuanto al apoyo psicológico, Sanz destacó la diferencia con la actualidad. “En aquel entonces, acudir a un psicólogo era visto como una señal de debilidad”, afirmó. “Era imposible buscar ayuda profesional porque se consideraba que uno estaba enfermo o era un blando”. Por ello, tuvo que “lamer sus propias heridas” y enfrentar la situación sin el respaldo que hoy se considera esencial para la salud mental de los deportistas.
La historia de Fernando Sanz ilustra el lado oscuro del fútbol de élite, donde la presión de la afición y la prensa puede llegar a ser abrumadora. Su relato sirve como recordatorio de la importancia de contar con sistemas de apoyo psicológico adecuados para los jugadores, algo que el fútbol moderno ha empezado a reconocer y a implementar con mayor seriedad.