El entrenador del Getafe, José Bordalás, confirmó el sábado que ha resuelto el conflicto público que surgió tras la derrota del equipo frente al Lugano suizo en la Conference League. En una rueda de prensa, el técnico aseguró que sus críticas posteriores al resultado no estaban dirigidas al presidente Ángel Torres y que la relación entre ambos es “magnífica”.
El enfrentamiento se originó cuando Bordalás, después de la goleada 2‑5, expresó su descontento con la composición del plantel y afirmó sentirse “engañado” por promesas incumplidas. El presidente respondió al día siguiente, defendiendo la planificación deportiva y calificando las declaraciones del técnico como una falta de respeto. La tensión se intensificó cuando Torres pidió a Bordalás “tener la cara como el cemento” para afrontar la situación.
En la rueda de prensa, el entrenador explicó que había hablado directamente con Torres y que el presidente comprende perfectamente las razones que motivaron sus comentarios. “Está todo más que hablado”, declaró Bordalás, añadiendo que la relación entre ambos seguirá siendo sólida y que el cariño que siente por el club y su afición será eterno. El técnico subrayó que su crítica no estaba dirigida al presidente, sino a la gestión deportiva del club.
El Getafe, que se enfrenta a la fase de grupos de la Conference League, se encuentra en una etapa crucial de su campaña. La derrota ante el Lugano ha puesto en tela de juicio la estrategia de fichajes y la profundidad del equipo, temas que Bordalás ha señalado como áreas de mejora. A pesar de la controversia, el entrenador mantiene la confianza en el proyecto del club y en la colaboración con la presidencia.
Con la relación entre Bordalás y Torres ahora “resuelta”, el Getafe se prepara para sus próximos encuentros. El técnico planea enfocarse en la consolidación del plantel y en la mejora de la preparación física de los jugadores, mientras que la dirección del club seguirá trabajando en la planificación deportiva a largo plazo. El futuro inmediato del equipo dependerá de cómo se integren los cambios propuestos y de la capacidad de los jugadores para responder a las exigencias de la competición europea.