El Torreense, equipo de la liga inferior de Portugal, se ha convertido en la última sorpresa del fútbol europeo después de una racha de cuento de hadas en la copa que le permitió levantar la Taça de Portugal y asegurarse un lugar en la UEFA Europa League. El hotelero de 49 años de Torres Vedras, Paulo Sarreira, que apoya desde hace tiempo al club local, describió la final contra el Sporting CP como “mi Mundial”. El partido terminó 1‑0 a favor del Torreense gracias a un gol en la prórroga del lateral caboverdiano Stopira, de 38 años, lo que convirtió al club en el primer equipo fuera de la primera división de Portugal en ganar la copa nacional.
A pesar del triunfo, Torreense se perdió el ascenso a la Primeira Liga después de una derrota ante Casa Pia en el playoff de ascenso/descenso, dejando al club en la segunda división para su primera campaña continental. Su debut en la Europa League está previsto para el jueves contra el Lillestrøm noruego, que ganó la Copa de Noruega como club de segunda división antes de conseguir el ascenso. El sorteo también incluye Ararat-Armenia, Sunderland, Real Sociedad, Celtic, Olympiacos, Ferencváros y Lech Poznań, lo que le dará al Torreense la oportunidad de jugar contra algunos de los equipos más importantes de Europa durante los próximos meses.
Sarreira es optimista sobre los partidos y dice que los partidos contra Ararat y Lillestrøm son los más ganables. También planea viajar para los cuatro partidos en casa, que no se jugarán en el Estádio Manuel Marques de 2.500 asientos del Torreense debido a los requisitos de los estadios de la UEFA. El club ha trasladado sus partidos en casa al Estádio Dr. Magalhães Pessoa, a 80 kilómetros de distancia, en Leiria, un cambio que Sarreira admite que es frustrante pero que cree que aumentará el valor de mercado del equipo y dará una mayor exposición al fútbol portugués. Advierte, sin embargo, que el calendario congestionado (tres partidos de liga por semana) podría sobrecargar físicamente al equipo, especialmente porque el club solo ha ganado una vez en sus primeros seis partidos de liga y se encuentra justo por encima de la zona de descenso.
La historia se hace eco de ejemplos pasados de clubes de ligas inferiores que compiten en Europa. El FC Vaduz de Liechtenstein, entonces un club suizo de segunda división, llegó a la fase de grupos de la Conference League 2022-23, pero terminó octavo en la Challenge League, su peor resultado en una década. El exjugador y actual director de fútbol Franz Burgmeier destacó la dificultad de equilibrar las noches europeas de alto perfil con los partidos nacionales con poca asistencia. Otros clubes que han llegado a la fase de grupos o de liga son el FC Zürich, Wigan Athletic, Birmingham City, Lausanne‑Sport y Alemannia Aachen, el único equipo de ligas inferiores que alcanzó una ronda eliminatoria en la Copa de la UEFA 2004‑05.
La racha del Alemannia Aachen en 2004-05 sigue siendo un punto de referencia para los menos favorecidos. El periodista Jonas Beck recordó la sorprendente victoria del club por 1-0 sobre el Lille, una derrota por 2-0 ante el Sevilla y un empate 2-2 con el Zenit en la fase de grupos, antes de una dramática victoria por 2-0 sobre el AEK Atenas que los envió a los dieciseisavos de final.
La aventura europea del Torreense pondrá a prueba la resiliencia y adaptabilidad del club. Con un sorteo desafiante y un calendario nacional congestionado, el equipo necesitará controlar la fatiga y mantener los niveles de rendimiento. Su progreso será seguido de cerca por los fanáticos del fútbol portugués y aquellos que disfrutan del romance de las historias de los desamparados en Europa.
