El Milan sigue luchando por definir una identidad táctica, oscilando entre el 3-4-2-1 y el 4-4-2 utilizado ante el Lecce antes del descanso. Esta inestabilidad impide al club establecer un sistema de juego coherente que garantice la seguridad de los jugadores. El entrenador Amorim se enfrenta a decisiones difíciles, especialmente en lo que respecta a la gestión del centro del campo y las defensas.
Entre los puntos críticos está la decisión de enviar al campo a Estupinian, un jugador tradicionalmente "mata al Milan", que tuvo que ser sustituido en el descanso por una tarjeta amarilla. Además, la decisión de iniciar el partido con el francés Ramos, elegido por el técnico el año anterior, fue tema de discusión en las redes sociales. La utilización de Modric, aunque considerada un referente, ha sido cuestionada por su capacidad real para liderar el centro del campo.
Para la ventana de fichajes de enero, el foco principal sigue siendo la zona de tres cuartos, con Endrick como principal candidato. La llegada de Hutchinson, sin embargo, aún no ha dado resultados positivos. Las necesidades defensivas se acentúan tras la lesión de Gabbia, y la dificultad de mantener un ritmo elevado en un calendario tan intenso representa la segunda preocupación de Amorim, después de la necesidad de establecer un sistema de juego definitivo.
En resumen, el Milán todavía necesita encontrar su identidad táctica, afrontando decisiones clave en el mediocampo y la defensa, antes de poder competir con confianza en los próximos partidos.
