El 17 de octubre de 1926 la historia del Nápoles se escribió por primera vez con un gol. Durante la tercera jornada del campeonato de la Serie A 1926-1927, los azules se enfrentaron al Génova en el estadio Luigi Ferraris de Génova. El partido terminó con una clara victoria de los locales, cuatro a uno, pero fue el partido contra el Génova el que dejó una huella imborrable en la memoria del club napolitano.
La primera señal de vida para el equipo de Kreutzer llegó en el minuto veintitrés, cuando Paulo Innocenti, lateral ítalo-brasileño, marcó el primer gol del campeonato del Napoli. El acto no fue sólo un punto extra en el marcador, sino el primer paso hacia una larga e ilustre carrera para el club en el fútbol italiano. Antes de llegar al Vesubio, Innocenti ya había jugado dos temporadas en el Bolonia, donde había empezado a darse a conocer por su solidez defensiva y su capacidad para aportar en ataque.
La victoria del Génova nunca fue un obstáculo para el equipo napolitano, que, a pesar de haber sufrido dos derrotas en las primeras jornadas, logró romper su sequía goleadora gracias al tanto de Innocenti. El gol, que inmediatamente se convirtió en un punto de referencia en la historia del club, fue celebrado como un logro histórico, ya que marcó el comienzo de un viaje que llevaría al Napoli a escribir numerosas páginas memorables del fútbol italiano.
Tras abandonar el terreno de juego, Innocenti nunca abandonó el Napoli. En 1943 regresó a territorio napolitano, esta vez como entrenador, aunque su paso por el banquillo fue breve. Su paso por el club, tanto como jugador como como entrenador, demostró la importancia que el club había dado a su aportación.
Hoy en día, el recuerdo de aquel gol de 1926 sigue vivo entre los aficionados e historiadores del fútbol. El partido contra el Génova sigue siendo un punto de referencia para quienes estudian el nacimiento y la evolución del Napoli, recordando que todo gran equipo tiene un comienzo, y que ese primer gol fue la semilla que germinó hasta convertirse en una leyenda.
