El FC Barcelona busca romper una mala racha en la Champions League antes de enfrentarse al Aston Villa en la fase de grupos. Tras la derrota 4‑2 ante el Paris Saint‑Germain, el equipo dirigido por Hansi Flick necesita mejorar su defensa, ya que en los últimos 12 encuentros europeos ha recibido el primer gol en nueve de ellos, una cifra que ha obligado a los culés a jugar siempre en contra.
El problema se ha evidenciado en partidos recientes: el PSG y el Galatasaray comenzaron con ventaja, así como el Atlético de Madrid, el Newcastle, el Copenhague, la Slavia Praga, el Eintracht Frankfurt, el Chelsea y la Brujas. Sólo en el duelo de esta temporada contra el Feyenoord (5‑1) y en las remontadas del Atlético (1‑2) y el Newcastle (7‑2) el Barça logró adelantarse en el marcador. En total, 18 partidos consecutivos en los que la portería azulgrana ha recibido al menos un gol, desde la ida contra el Olympiacos (6‑1) hasta la vuelta de cuartos ante el Borussia Dortmund (3‑1).
El próximo encuentro contra el Aston Villa presenta un reto adicional. Los ingleses han marcado 12 goles en sus primeros tres partidos de la competición, lo que sugiere que el Barça tendrá que estar especialmente alerta en la defensa. Además, el Villa ha demostrado ser un rival ofensivo, lo que aumenta la presión sobre los jugadores catalanes para mantener la portería a cero.
El objetivo inmediato del Barça es asegurar una victoria que consolide su posición en el top‑8 de la fase de grupos. Si logran superar la tendencia de conceder goles tempranos, podrían recuperar la confianza que les faltó en los encuentros previos. La próxima jornada será decisiva para determinar si el equipo puede cambiar su dinámica defensiva y avanzar con seguridad en la competición continental.