El club de Tavernes de la Valldigna, situado a 78 kilómetros al sur de Valencia, se prepara para un encuentro de Copa que promete convertirse en un hito para la localidad. El 21 de marzo, a las 21:00, el equipo local se enfrentará al Valencia CF en la Mestalla, tras haber asegurado la entrada a la competición tras ganar la Copa Nostra la temporada pasada y eliminar al Maracena. La venta de entradas se ha convertido en una operación de logística comunitaria, con la venta tradicional de boletos en la taquilla del estadio Municipal y la venta en línea que ha distribuido unas 20.000 plazas, mientras que el club ha despachado cerca de 5.000 boletos en formato físico.

La oficina de la taquilla, situada en el propio estadio, se ha convertido en un punto de encuentro para los aficionados. Se pueden ver mesas donde se discuten los detalles de la logística: “¿Entrada y autobús o solo entrada?”, “apúntate ahí”. Los asistentes anotan nombres con bolígrafos para controlar los veintitantos autocares que partirán el miércoles desde Tavernes hasta la capital del Turia. El proceso se ha vuelto una actividad comunitaria, con empleados y voluntarios trabajando a destajo para atender a los aficionados y garantizar que todos puedan asistir. Una vecina comenta que no sabe el DNI de su nieto, mientras otra pide seis entradas para toda la familia.

El partido se percibe como una oportunidad única para el pueblo, con un aforo de 1.800 personas en una población de 18.000. Antonio Hernández, vicepresidente del club, destaca que “este partido es una fiesta, es un hecho histórico jugar un partido de Copa, oficial, contra todo en Valencia, en el último año de Mestalla. Esto para el pueblo es historia pura”. El club, que ocupa puestos de descenso en la Lliga Comunitat, la sexta categoría del fútbol español, ha ganado el derecho a disputar el encuentro tras su triunfo en la Copa Nostra.

El estadio Municipal de Tavernes, con césped artificial y cuatro torres de luz que dificultan la transmisión televisiva, ha sido preparado para el evento. Se han instalado focos que iluminan el terreno de juego, y se han colocado banderines y recuerdos de la historia del club, fundado en 1940, en una sala con una pared forrada de trofeos. Un operario ha hecho de portero para evitar aglomeraciones en la sala. La venta de entradas ha ido menguando, y ya no es fácil encontrar las más baratas (10 euros), aunque todavía se pueden conseguir boletos por 15 euros. El vicepresidente admite que “tienes que coordinar autobús, entradas… no estamos puestos con todo esto y, a veces, entre pedir el DNI, nombre y apellidos se hace un poco costoso”.

Para los habitantes del pueblo que no tienen medio de transporte o que tienen dificultades para comprar boletos en línea, la taquilla física ha sido su único método de acceso. En la última mesa, se escucha la frase “En la página web del Valencia y al mismo precio. Esto no se lo puede perder nadie”. El partido promete ser una experiencia memorable para los aficionados de Tavernes y una oportunidad para que el club local compita frente a una de las mayores potencias del fútbol español.

MarcaEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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