El Milán recuperó la forma con un gol decisivo ante el Udinese, gracias sobre todo a las actuaciones de Luka Modric y Christian Pulisic. Con el equipo de RubenAmorim todavía recuperándose, los dos jugadores demostraron ser las figuras claves, convirtiendo un partido aparentemente complicado en una victoria convincente.
Amorim optó por confiar la columna vertebral del centro del campo a Modric y Pulisic, dos jugadores que han demostrado que pueden aguantar la presión y mantener el control del juego. Las bajas de Rabiot, Gila y DiegoMoreira, unidas a la dificultad de Gonçalo Ramos para encontrar continuidad, empujaron al técnico a centrarse en dos "certezas absolutas". El resultado fue un Milán más estable y capaz de aprovechar las cualidades individuales de los dos protagonistas.
La gestión de Modric fue especialmente cuidadosa. El técnico limitó su uso a tres partidos en una semana, dejándolo en el banquillo ante Sassuolo y Salzburgo, pero haciéndolo titular ante el Atalanta y en el césped desde el primer minuto ante el Udinese. La estrategia de Amorim, que pasa por dejar jugar a Modric en los partidos más importantes cuando está en su mejor momento, parece haber funcionado. El croata aportó una inteligente asistencia a Pulisic y demostró una excelente capacidad de recuperación y remate, como lo demostró con su sprint de 50 metros en el minuto 85.
Christian Pulisic, por su parte, ha demostrado ser la referencia ofensiva del equipo. Su segundo gol de la temporada, marcado con un impecable control del balón y una precisa definición, fue un ejemplo de técnica y clase. Amorim posicionó a Pulisic como mediocampista ofensivo central, permitiéndole moverse libremente entre líneas y crear oportunidades para él y sus compañeros. El estadounidense afirmó que no se considera un líder de carácter, pero que quiere demostrar su importancia en el campo, afirmación que fue confirmada durante el partido.
Con la victoria ante el Udinese, el Milán se confirma en una fase de recuperación, mientras Amorim sigue construyendo un equipo más equilibrado. El próximo partido promete ser crucial y el técnico tendrá que seguir gestionando con cuidado la disponibilidad de Modric y Pulisic, manteniendo al equipo competitivo en los partidos más importantes.
