El Stade Rennais sufrió una aplastante derrota por 2-5 ante el OGC Nice y el entrenador Franck Haise anunció inmediatamente cambios antes del parón internacional. Los resultados de la temporada muestran una serie de puntos débiles: un gol encajado contra el Angers, cuatro contra el PSG, cuatro contra el Olympique Lyonnais y ahora cinco contra el Niza. Estas cifras ilustran las dificultades a las que se enfrenta el equipo bretón, criticado por su falta de agresividad, sus errores individuales y su ingenuidad colectiva, especialmente cuando no tiene la posesión del balón.
Durante la rueda de prensa, Haise expresó su disgusto, destacando que el problema no se limitaba a faltas individuales, sino a cómo se comportaba el equipo sin balón. "Más allá de los errores individuales, lo que me molesta es lo que cometimos como equipo cuando no teníamos el balón. No podemos ser un equipo sólo cuando tenemos el balón", afirmó. También recordó la insuficiente inversión defensiva de sus jugadores, lo que le llevó a hacer cambios en el descanso, en particular eliminando a Adrien Thomasson y Przemysław Frankowski. Haise agregó que podría haber hecho más cambios si fuera necesario, indicando su molestia por el comportamiento general del equipo en la primera mitad.
Más allá de los ajustes inmediatos, el técnico anunció una posible evolución táctica importante. Cuestiona la capacidad de su equipo para defender con un bloqueo alto, una estrategia que siempre ha favorecido para imponer su ritmo y ejercer presión sobre el oponente. "Tácticamente depende de mí, este equipo tal vez no sea capaz de defender con un bloqueo alto. Quizás necesitemos tranquilizarla con un bloqueo colocado más abajo", admitió. Esta modificación podría implementarse en los próximos encuentros, pero Haise también insiste en la necesidad de una reacción mental más fuerte por parte de sus jugadores. Quiere que el equipo muestre más fuerza, serenidad y picardía, tanto con como con balón.
El próximo calendario ofrece al Stade Rennais dos oportunidades para poner en práctica estos cambios. Los bretones recibirán al Olympiakos en la Europa League y luego al LOSC en la Ligue 1, dos grandes rivales que permitirán a Haise poner a prueba la nueva organización defensiva y la actitud colectiva de su grupo. Destacó que estos partidos en casa serán una oportunidad para mostrar una verdadera cara colectiva, con énfasis en la defensa y la cohesión sin balón. El mensaje es claro: tras la dura derrota en Niza, Franck Haise no se contenta con simples ajustes. Entre una posible revisión del sistema defensivo y elecciones decisivas en su once inicial, el Stade Rennais podría cambiar rápidamente de rostro. Ahora queda que los jugadores respondan sobre el terreno de juego, mientras que la paciencia del público del Rennes podría llegar a su límite.
