La última crisis gerencial del Manchester United ha vuelto a poner de relieve las persistentes dificultades del club para traducir los grandes gastos en éxitos en el campo. Después de una derrota por 3-0 ante Bournemouth, la junta directiva concedió a Michael Carrick una “suspensión de la ejecución”, lo que generó especulaciones de que un cuarto cambio de dirección en cuatro años podría ser inevitable. Carrick, el octavo jefe permanente del club desde el retiro de Sir Alex Ferguson, ha enfrentado un intenso escrutinio mientras el mal comienzo de temporada del United ha seguido socavando la confianza en la dirección del equipo.
El debate, destacado por un reciente artículo “Entre líneas”, cuestiona si las actuaciones recientes del United son una señal de un club que ha caído a un estatus de mitad de la tabla en lugar de una caída temporal en su forma. El análisis estadístico del modelo de puntos esperados de Sky Sports muestra que United ha superado consistentemente su total de puntos proyectados, con un acumulado de 669 puntos en la última década, el quinto más alto en la Premier League. Sin embargo, el modelo sitúa al United en los 613 puntos esperados, lo que significa que han ganado 56 puntos más de lo previsto. Si bien este desempeño superior se ha atribuido a una finalización clínica, una buena portería y un poco de suerte, también oculta un problema más profundo: la calidad del plantel del club no se corresponde con sus gastos.
El mandato de Carrick ha sido el más exitoso en términos de puntos esperados, con un promedio de 1,85 puntos por partido frente a los 1,37 esperados. Sin embargo, esta temporada se ha quedado tres puntos por debajo de las expectativas, un marcado contraste con el tercer puesto del año pasado con 71 puntos, 10 puntos por encima de los 61 esperados. Otros entrenadores del United (Erik ten Hag, Ralf Rangnick, José Mourinho y Ole Gunnar Solskjaer) también han superado las expectativas, con la excepción de Ruben Amorim. A pesar de estos logros excesivos, la posición final promedio esperada del United entre 2021/22 y 2025/26 ha rondado el noveno lugar, y el octavo puesto del club en 2023/24 debería haberse traducido en una expectativa de puesto 14 según el modelo.
La raíz del problema, según expertos y analistas, está en la contratación. El United ha gastado un 40 por ciento más que cualquier otro club de la Premier League desde 2016, pero su gasto neto nunca ha igualado el ranking de puntos esperado. El presupuesto de transferencias del club ha superado su producción en el campo, produciendo un equipo que vale significativamente menos que su precio de compra. Los datos de Transfermarkt muestran que sólo el Tottenham Hotspur tiene una diferencia negativa mayor entre el coste y el valor del equipo, lo que sitúa al United entre los pocos clubes que no han logrado crear valor a partir de sus fichajes.
La responsabilidad de estas deficiencias no recae únicamente en los directivos. El experto de Sky Sports, Gary Neville, señaló que “la razón por la que la gente está en el vestuario es porque alguien los recomendó”, señalando el papel del director deportivo y jefe de reclutamiento. Christopher Vivell y Jason Wilcox ocupan actualmente estos puestos, pero el mandato de Wilcox ha estado marcado por una serie de fichajes costosos que aún no justifican su costo, incluidos Manuel Ugarte, Matthijs De Ligt, Leny Yoro, Joshua Zirkzee y Benjamin Sesko. Adquisiciones anteriores como las de Rasmus Hojlund, Antony, Jadon Sancho, Raphael Varane y Romelu Lukaku tampoco cumplieron con las expectativas, erosionando aún más el valor general del equipo.
Hasta que el Manchester United pueda revisar su estrategia de reclutamiento y formar un equipo que iguale su desembolso financiero, los directivos del club seguirán soportando la peor parte de las consecuencias. El siguiente paso para el club será abordar los problemas sistémicos en la adquisición y el desarrollo de jugadores, asegurando que los futuros fichajes contribuyan significativamente a la posición competitiva del equipo.
