El Real Madrid vivió una noche de tensión en el Bernabéu, con la derrota en el derbi ante el Atlético y la posterior victoria por 1-0 ante el Villarreal. El episodio más comentado fue la expulsión de Vinicius Júnior, que desató protestas tanto dentro como fuera del terreno de juego. El técnico José Mourinho, tras el resultado, decidió no participar en la rueda de prensa, declarando que prefería permanecer en el banquillo para los próximos partidos contra Sevilla y Barcelona.
Durante el partido contra el Villarreal, Vinicius, insertado en la segunda parte, marcó un gol que parecía garantizar la victoria. Sin embargo, el VAR detectó una falta sobre el jugador de Saliba, al que Vinicius le tiró del pelo en un gesto de frustración. El árbitro anuló el gol y mostró la tarjeta roja al brasileño, dejando al Real Madrid a un punto. La decisión provocó fuertes reacciones en el club, y los jugadores tuvieron que sacar al número siete del terreno de juego para evitar más suspensiones.
Mourinho, que había mostrado frustración con los árbitros en el pasado, reaccionó más tranquilamente esta vez. Tras el partido, evitó hablar en la rueda de prensa, explicando que su elección estaba motivada por el deseo de estar en el banquillo en los próximos partidos importantes. En su declaración, reseñada por Marca, subrayó que no quiso hablar para no incurrir en más descalificaciones o polémicas.
El Real Madrid, con la victoria ante el Villarreal, consolidó su posición en la clasificación de La Liga, pero la descalificación de Vinicius podría repercutir en los próximos partidos. El Club tendrá que gestionar la situación con cuidado, sobre todo teniendo en cuenta el próximo partido contra la Roma en la liga de Campeones y la próxima rivalidad con el Barcelona. Mourinho expresó su frustración por las decisiones arbitrales, pero optó por centrarse en la preparación de futuros partidos, evitando más polémicas que pudieran distraer al equipo.
