Jesús Villajos, presidente del Sporting de Alcázar, ha convertido su pasión por la música en la base de su gestión deportiva. Con más de veinte años de experiencia como DJ y locutor, Villajos ha llevado el sonido y el ambiente a cada partido, desde la selección de “Thunderstruck” antes del inicio hasta “Sweet Child O’ Mine” al final. Su trayectoria, que comenzó con la venta de café y la recogida de vasos, se ha ido construyendo sobre la combinación de trabajo, estudios y una constante sed de estar cerca de los medios de comunicación.

El Sporting de Alcázar, fundado en 1930 y extinguido en 2015, volvió a la vida gracias a la ayuda de Villajos en 2015, cuando el club todavía estaba en sus primeras etapas. No llegó con la intención de ser presidente, sino para aportar lo que necesitara: redes sociales, música, megafonía y papeleo. La situación inicial era complicada, con poca masa social, pocos patrocinadores y una confianza erosionada tras la desaparición de otros equipos locales. Villajos describió el comienzo como “un poco de culo”, pero logró que las cuatro patas esenciales del proyecto —masa social, niños, cantera y continuidad directiva— funcionaran de manera conjunta, lo que le llevó a asumir la presidencia en 2020.

Desde entonces, el presupuesto del club ha pasado de unos 30.000 euros a alrededor de 160.000, pero Villajos mantiene una visión realista sobre el dinero, considerándolo efímero y sujeto a la gestión. Su objetivo no es simplemente aumentar la taquilla o los derechos televisivos, sino usar la Copa del Rey como una plataforma para consolidar una base sostenible. “Los que estamos aquí lo hacemos por amor al arte”, afirma, subrayando que el equipo está formado por voluntarios que aportan tiempo y conocimientos desde distintas facetas de sus vidas.

El Sporting se ha preparado para la eliminatoria contra el Málaga con un enfoque estratégico. Villajos explica que el club no buscó acelerar el ascenso deportivo, sino construir una masa social sólida en dos o tres años para que, cuando llegara la oportunidad, la plantilla, la cantera y la estructura directiva tuvieran una base firme. La Copa del Rey, según él, ha sido una aceleración inesperada de ese proceso, generando un impulso que ha captado la atención de patrocinadores y socios potenciales.

Mientras la preparación continúa, Villajos reconoce que el fútbol ocupa la mayor parte de su tiempo, pero mantiene el enfoque en el reto más que en los sacrificios. “El reto es mucho más bonito que el sacrificio”, concluye. Con la eliminatoria frente al Málaga como próximo objetivo, el Sporting de Alcázar avanza con la convicción de que la pasión y el trabajo colectivo pueden hacer que su equipo “bailen” en la Copa del Rey.

MarcaEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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