Verona perdió 3-2 ante Módena en el último minuto, dejando al club en una situación de fuerte descontento. El partido, disputado en casa, acabó con una remontada final de Módena que llevó a los Scaligeri al banquillo. La segunda parte fue una pesadilla para el equipo: una tarjeta roja para Edmundsson y un paso en falso decisivo provocaron la derrota final.
En la sala de prensa, el técnico Marco Baroni evitó poner excusas y analizó el desempeño de su equipo con crudo realismo. Reconoció el mérito de Módena, liderado por Galloppa, y subrayó que "todas las derrotas son malas, pero esta tarde merecieron la victoria haciéndolo mejor que nosotros". Baroni también admitió que el equipo cometió errores en todas las situaciones y que es necesario mejorar inmediatamente la actitud y la presión defensiva. “No pudimos ejercer la presión que solemos hacer”, añadió, destacando las dificultades tácticas y de carácter que surgieron contra Canarias.
El técnico se centró especialmente en el papel de Caso, que puso en dificultades a la defensa veronesa con balones importantes. Baroni afirmó que había cometido errores de lectura, pese a conocer las características de los jugadores contrarios. La autocrítica fue clara: el equipo debe trabajar en su presión defensiva y mantener la concentración.
Finalmente, Baroni hizo un llamamiento a la humildad y al espíritu de sacrificio, elementos fundamentales para levantar la cabeza en un campeonato de Serie B implacable y nivelado. "No miro el nombre y el escudo del equipo, no cuentan para nada. Lo cierto es que tenemos que trabajar duro, muy duro", concluyó, subrayando la importancia del compromiso constante para recuperar la posición en la clasificación.
Con la derrota, el Verona queda en una posición de riesgo en la clasificación de la Serie B, donde la competencia es cada vez más feroz. El club tendrá que afrontar los próximos partidos con un nuevo enfoque táctico y mental, intentando corregir las deficiencias destacadas ante el Módena y recuperar la confianza de la afición.
