Harry Kane, ahora estrella del Bayern de Múnich y de la selección inglesa, podría haber vestido la camiseta del Viking Stavanger en una época en la que su carrera aún estaba en fase de construcción. En 2012, cuando el joven delantero aún estaba siendo descubierto, el club noruego podría haber hecho una oferta por él, pero el traspaso no se concretó.
Según el cazatalentos del Viking, Gary Goodchild, la propuesta surgió cuando el club buscaba fortalecer su ataque. "Me dijeron que podrían estar interesados en él", dijo Goodchild al periódico Stavanger Aftenblad. En aquel momento Kane era un nombre desconocido para el gran público, todavía esperando a consolidarse en el Tottenham y cedido en clubes como Leyton Orient, FC Millwall y Norwich, antes de llegar a Leicester. Goodchild explicó que “las personas con las que hablé tenían la sensación de que un préstamo en Escandinavia podría ser beneficioso para el joven” y decidieron viajar a Inglaterra para evaluar el talento en persona.
Durante la visita, Kane ya estaba cedido en Millwall, pero tuvo que perderse el partido por lesión. Goodchild regresó a casa con abundante información sobre el joven delantero, pero sin ninguna propuesta concreta por parte del Viking. “Poco después irrumpió en el primer equipo de los Spurs y el resto es historia”, concluyó Goodchild.
A pesar del interés inicial, Viking no logró cerrar el trato y Kane continuó su ascenso en Inglaterra, antes de mudarse al Bayern de Múnich. Hoy, casi una década después, el jugador juega la Liga de Campeones con el club alemán, pero su carrera tuvo un comienzo diferente al que uno podría haber imaginado.
El caso de Kane demuestra cómo las decisiones de transferencia pueden cambiar el curso de una carrera. Si el Viking Stavanger hubiera cerrado el trato, la historia del fútbol europeo podría haber tomado un rumbo completamente diferente. De momento, la realidad es que el delantero inglés sigue brillando en el Bayern, pero el recuerdo de aquella propuesta olvidada sigue siendo un curioso "y si" en su biografía.
