El Manchester City demolió al Liverpool por 3-0 en Anfield, poniendo fin a una noche hostil para los Rojos y manteniendo invicta su Premier League. La victoria, la primera en Anfield desde la reciente sanción del club por violaciones de las reglas financieras, vio a los visitantes del City tomar el control temprano y nunca mirar atrás.
El partido comenzó en un ambiente tenso. Ryan Gravenberch, del City, recibió una segunda tarjeta amarilla poco después de la hora, lo que redujo al Liverpool a diez hombres y expuso una frágil defensa. En el minuto 65, Erling Haaland abrió el marcador con un remate clínico, su primer gol de la temporada. Tres minutos más tarde, el suplente Jérémy Doku añadió un gol espectacular y Rayan Cherki selló el resultado con un rápido remate en el minuto 78. Los tres goles de los visitantes dejaron al Liverpool incapaz de responder, a pesar de una animada segunda parte.
La primera mitad del Liverpool fue en gran medida un ejercicio defensivo, en el que ninguno de los equipos creó oportunidades claras. Los Rojos avanzaron después del descanso, obligando al portero del City, Gianluigi Donnarumma, a realizar dos paradas y viendo a Lewis Koumas y Gravenberch fallar desde lejos. El esfuerzo de Alexis Mac Allister también se fue desviado. El primer gol de Haaland casi se desperdicia cuando falló su primer toque en el área del Liverpool, pero el noruego se recuperó rápidamente para anotar de nuevo. Doku, que reemplazó a Iliman Ndiaye, vio su disparo desviado antes de que Haaland recogiera el rebote y lo anotara. Luego, el City duplicó su ventaja con el segundo gol de Doku, un disparo doblado hacia la esquina superior. El tercero de Cherki llegó tras una inteligente jugada detrás de la defensa, rematando desde corta distancia.
La victoria mantiene al City en la cima de la tabla, habiendo ganado sus seis partidos de la Premier League. Mientras tanto, el Liverpool cae al noveno lugar después de la derrota, su primera derrota liguera en Anfield desde la derrota por 2-1 en febrero ante los mismos oponentes. El partido fue un duro recordatorio de la creciente brecha entre los dos clubes, con la actuación del City dejando a los seguidores del Liverpool frustrados y la atmósfera hostil del estadio disminuyendo gradualmente a medida que avanzaba el partido.
