El Girona continúa sin saber cómo capitalizar sus ventajas, según la evaluación del técnico Quique Álvarez tras la visita a Tenerife. A los nueve encuentros de la temporada, el equipo catalán acumula 15 puntos y ocupa la séptima posición, pero la falta de constancia y la incapacidad para controlar los partidos cuando se adelantan siguen frenando su ascenso.

El club ha demostrado en varias ocasiones que posee el talento para generar oportunidades y crear ventajas, pero también se ha visto incapaz de mantener la presión y el dominio cuando está por delante. En el partido contra Tenerife, Asprilla anotó en el minuto cuatro, pero en lugar de consolidar la ventaja, el Girona retrocedió y permitió que el equipo canario igualara el marcador. Este patrón se repite en encuentros anteriores: al llegar al descanso con dos goles de ventaja frente a Cádiz, el equipo perdió la mayor parte de la segunda mitad; frente a Albacete, el 2‑0 quedó oculto tras una serie de ocasiones perdidas y solo un gol decisivo de Gazzaniga; y contra el Castellón, el Girona perdió un encuentro que había empezado ganando.

El problema no parece ser únicamente defensivo, sino también la gestión colectiva de los diferentes escenarios. Los gironinos tienen dificultades para decidir cuándo conservar el balón, cuándo acelerar y cómo evitar que una ventaja se convierta en una invitación para que el rival avance. La falta de precisión en la salida, las distancias entre jugadores y la pérdida de control provocan que demasiados encuentros se conviertan en ejercicios de resistencia.

Álvarez ha insistido en la necesidad de mejorar el control, tanto con el balón como sin él. En el partido contra el Mallorca, el equipo mostró una respuesta esperanzadora, con mayor solidez y pocas ocasiones concedidas, manteniendo la portería a cero frente a uno de los aspirantes al ascenso. Sin embargo, en Tenerife volvió a mostrar falta de continuidad, especialmente en la segunda mitad, donde apenas encontró soluciones ofensivas.

La irregularidad también se refleja en los resultados. Tras dos victorias consecutivas ante Cádiz y Albacete, el Girona ha registrado dos empates seguidos, lo que le impide consolidarse en las posiciones de ascenso directo. La plantilla tiene la calidad para desequilibrar encuentros, pero esa superioridad individual todavía no se traduce siempre en una superioridad colectiva. El margen de mejora es evidente y el campeonato apenas empieza, por lo que el equipo necesita aprender a madurar los partidos tanto como a adelantarse en el marcador para cumplir su ambición de regresar a Primera.

Mundo DeportivoEste artículo fue reescrito y localizado por ScoreLens a partir del reporte original.
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